Odontología conservadora

Esta especialidad nos permite tratar las caries en todas sus fases, desde la menor hasta la mayor destrucción del tejido dentario.

El tratamiento de la caries dental se basa en la eliminación del tejido infectado y en la posterior reconstrucción del tejido perdido con biomateriales compatibles.

En la Clínica Universitaria de Odontología te ofrecemos las técnicas más avanzadas en estética dental.

Preguntas y respuestas

¿Qué es la caries dental?

La caries dental es una enfermedad causada por varios factores que hacen aumentar la acidez en la boca y provocan la desmineralización y pérdida de calcio del esmalte. De esta manera, se acaban produciendo unos agujeros en los dientes que son las lesiones conocidas como caries. Algunas personas son más propensas a las caries, por lo que se consideran pacientes de alto riesgo, mientras otras son consideradas pacientes de riesgo bajo o moderado. Este riesgo se puede controlar o reducir. Mediante el tratamiento adecuado a un paciente con riesgo alto de sufrir caries puede pasar a ser considerado de riesgo bajo.

¿Cuál es el causante de la caries dental?
La aparición de lesiones de caries se debe a la capacidad de las bacterias para perforar los dientes al producirse ácidos que disuelven la superficie dentaria. Así, los ácidos son los que determinan que aparezcan lesiones. Cada vez que comemos algo (mucho o poco), la acidez de la saliva aumenta mucho (baja el pH); de este modo, la acción descalcificadora aumenta enormemente. Esta acidez dura alrededor de media hora. Por suerte, buena parte del calcio que se disuelve vuelve a depositarse en la superficie del diente después de esta media hora. Sin embargo, el depósito de calcio es más lento que la pérdida de calcio, por lo que deben pasar horas antes no se recupera la pérdida sufrida en esta media hora. Si se come más de cuatro veces al día (no sólo se considera comer una comida en regla, sino también hacer un aperitivo o tomar un refresco azucarado, los cuales ya provocan la bajada del pH salival), hay más posibilidades de recuperar el calcio perdido que cuando el número de veces que tomamos algo aumenta. Por ello, es importante que todo los que sufren habitualmente caries reduzcan al máximo el número de veces que ingieren alimentos a lo largo del día (se trate o no de alimentos dulces).
 

Los azúcares refinados en general favorecen la producción de ácidos por bacterias, y facilitan la adhesión de las bacterias a la superficie dentaria. Es por ello que debemos intentar reducir al máximo la ingesta de azúcares, teniendo en cuenta, sin embargo, que la frecuencia con que tomamos azúcares es aún más importante que la cantidad de azúcar, es decir: desde el punto de vista de las caries, comer un pastel entero no es tan grave como comer tres o cuatro veces un caramelo o una pastilla de chocolate.

¿Qué consecuencias tiene la caries dental?
La caries dental tiene como consecuencia la destrucción de los tejidos dentales. Tras la destrucción del esmalte, la caries ataca la dentina hasta llegar a la pulpa dentaria (el nervio del diente). Produce dolor e inflamación y posteriormente necrosis (muerte pulpar). Puede derivar en abscesos.
 

Una vez que la caries ha penetrado en el nervio necesario hacer un tratamiento de endodoncia, es decir, matar el nervio. Sin embargo, depende del grado de destrucción, puede que este tipo de tratamiento sea inviable y que se tenga que extraer el diente.

La caries es la primera causa de pérdida de dientes en las personas jóvenes.

La caries en sí no suele provocar dolor y una vez atacado el nervio raramente duele. La ausencia de dolor no significa necesariamente ausencia de caries. Podemos tener caries sin sentir dolor. Es por ello que, hagan daño o no los dientes, hay que ponerse en manos de un profesional para hacer las revisiones periódicas.

¿Por qué hay que tratar la caries dental?
La lesión por caries es progresiva. Si no se trata, la infección puede llegar a afectar la pulpa dental y, posteriormente, provocó una inflamación en el área que rodea el ápice (extremo de la raíz del diente). Todo esto puede tener consecuencias, como la formación de un flemón, acompañado, a menudo, de un dolor considerable.
 

Cuando la caries dental se extiende a la pulpa hay que hacer una endodoncia, matar el nervio y reconstruir el diente con una gran obturación (empaste), o posiblemente con una corona. Así pues, si se está a tiempo de tratar una caries, evitaremos una posible endodoncia, o bien extracción, en caso de que el diente no sea restaurable.

¿Cómo podemos prevenir la caries dental?

Para prevenir la caries dental se debe actuar en diferentes ámbitos:

  • En primer lugar, hay que reducir el número de ingestas al mínimo posible (incluidos los caramelos con azúcar y las bebidas azucaradas, y el hecho de picar entre horas, aunque se coman pequeñas cantidades).
  • En segundo lugar, hay que reducir la cantidad de bacterias y restos de comida cepillándose los dientes, como mínimo, dos veces al día -tras desayuno y, por la noche, antes de ir a dormir-. El cepillado debe actuar en toda la superficie de todos los dientes y debe ser de dos minutos de duración como mínimo.
  • Por otra parte, se puede impedir la acción desmineralizadora de las bacterias reforzando la superficie del diente. Esto se consigue mediante flúor. Hay que utilizar, pues, una pasta dentífrica fluorada. Por otra parte, es importante enjuagar la boca periódicamente con un colutorio a base de flúor. La periodicidad debe ser diaria o semanal (hacerlo más veces no mejora la resistencia) en función de si elegimos un colutorio con concentración del 0,05% o del 0,2%.
  • Se puede mejorar la acción protectora con fluorizaciones en la consulta dental, una o dos veces al año. Esto es especialmente importante en pacientes con alto riesgo de caries, que es aconsejable muchas veces que hagan lavados antisépticos con frecuencia.
  • Todas estas medidas, así como de otros que puede tomar un paciente en concreto, son muy útiles para la reducción del riesgo de caries, pero en ningún caso son medidas de control absoluto. Es por ello que es necesario, al menos cada 12 meses, y en pacientes que hayan sufrido caries cada 6 meses, ir al dentista a realizar un control de la aparición de posibles nuevas lesiones. Este control, que habitualmente pasa por la realización de radiografías intraorales, permite diagnosticar las lesiones de caries en fases iniciales, cuando las posibilidades de evitar que avancen por medios no invasivos (sin tener que empastar-las), o de hacerlo con obturaciones pequeñas, son más grandes. Es importante destacar que las lesiones de caries no avisan al paciente de su existencia hasta fases muy avanzadas, cuando la única solución suele ser la endodoncia, o incluso la extracción del diente.