Albert Escuder: ‘Ganar premios es muy bonito, pero nuestro verdadero éxito es el cambio que se genera en las personas’

05/06/19
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Entrevista a los alumnis Albert Escuder y Joan Girbau, premiados por su documental Faraway Land

 

Albert Escuder: ‘Ganar premios es muy bonito, pero nuestro verdadero éxito es el cambio que se genera en las personas’

Los alumni Albert Escuder, productor, y Joan Girbau, director de fotografía, están detrás del premiado documental Faraway Land. En él, muestran la situación en la que viven refugiados en Atenas con una mirada humana y de esperanza. Un proyecto muy personal que les ha valido diversos reconocimientos, entre ellos, el de Mejor Largometraje Nacional y Mejor Dirección de Fotografía del Festival de Cine de Madrid. Recientemente, han estrenado la película en taquilla en los Cines Girona y, además, la han presentado a los Premios Gaudí. Hablamos con Albert Escuder del camino que les ha llevado hasta aquí.

¿Cómo fue vuestro paso por UIC Barcelona?

Nos ayudó a descubrir nuestra vocación y pasión por comunicar historias que valgan la pena. Fueron cuatro años que recordamos con mucho cariño, en los que crecimos y aprendimos las bases que nos han permitido desarrollarnos profesionalmente y que nos han ayudado a entender la potencia de la comunicación audiovisual en el mundo actual.

Y tras esos cuatro años entre aulas y proyectos universitarios, ¿cómo fue el salto al mundo laboral?

Francamente, los primeros meses después de terminar la carrera fueron un poco duros. La vida universitaria es muy bonita y cuando dimos el salto al mundo profesional, se nos abrió un océano de posibilidades. Nos encontramos ante preguntas del tipo: "¿A partir de ahora cómo continuo mi camino?, ¿cuál es el próximo paso a dar?, ¿hacia dónde quiero enfocar mi carrera profesional?, ¿a qué estoy llamado en este mundo?".

¿Y cómo habéis respondido a todas estas preguntas?

Algunas con el tiempo se han ido respondiendo solas y otras las seguimos llevando en el corazón, a la espera de que la vida las vaya desvelando.

Al final hemos encontrado las respuestas en la propia realidad: el verano en el que terminé la carrera conocí a un chico minusválido. Me sorprendió descubrirme fascinado por cómo vivía él en esta situación tan dura, por lo feliz que vivía. Esto fue el desencadenante del primer proyecto que hicimos juntos: El documental de su vida, titulado Rodando al destino.

Vuestro primer gran reto…

Realizamos la producción completa de Rodando al destino —también con ayuda de material de UIC Barcelona y de nuestro apreciado Oscar Sueiro—, lo estrenamos en diversos cines en España, Italia, Inglaterra, Alemania, EE. UU., etc. A raíz de este documental que hicimos gratis salieron nuestros primeros clientes que nos pedían vídeos para sus empresas. Desde ahí hasta ahora nuestra profesión no ha consistido en más que tirar del hilo de lo que la vida nos ha puesto delante, hasta hacer nuestra propia agencia digital audiovisual.

 ¿Cómo surgió la idea de producir el segundo documental, Faraway Land?

Una de las espectadoras de Rodando al destino fue Bea Jiménez, que en 2016 había hecho un voluntariado en un campo de refugiados de Atenas. Se dio cuenta de que la realidad que estaban transmitiendo los medios acerca de la situación de los refugiados era muy diferente de lo que ella se encontró ahí. Se estaban olvidando de explicar una parte fundamental de toda la cuestión: la parte humana. Entonces nos contactó para explicarnos lo que había vivido y nosotros acogimos su idea con entusiasmo.

Lo visteis claro.

No tuvimos dudas de que valía la pena dar a conocer al mundo esta nueva perspectiva: la relación que se establece entre refugiados y voluntarios. Una relación humana se convierte en una fuente de esperanza tanto para los refugiados, como para los voluntarios y para la propia Europa.

Explicadnos cómo ha sido el proceso de realización.

Realizamos estos proyectos en nuestros días de vacaciones, los fines de semana y en nuestro tiempo libre, ya que en el día a día hacemos vídeos y campañas de marketing digital para nuestros clientes.

Por lo tanto, hemos dedicado nuestro tiempo libre a encontrar el equipo técnico, a hacer reuniones por Skype, desarrollar mejor qué queríamos contar y cómo íbamos a hacerlo.

 ¿Tuvisteis problemas para financiar el documental?

Como cualquier proyecto audiovisual de low-budget, las dificultades que nos encontramos estuvieron relacionadas con la falta de recursos. Nosotros realizamos un crowdfunding con éxito y también encontramos una fundación que nos financió. Con eso pudimos tirar adelante con los gastos de producción. Además, tenemos la suerte de contar con un gran equipo a nivel profesional y humano con mucha creatividad que saben trabajar conjuntamente y suplir estas carencias.

¿Pensabais que tendría tanto éxito?

Para nosotros, más allá de los premios ganados y los que pudieran llegar, el verdadero éxito es que el documental cambia a quien lo ve. Y al final, ese es nuestro objetivo. Ganar premios es muy bonito, pero nuestro verdadero éxito es el cambio que se genera en las personas.

En los coloquios posteriores a las proyecciones, lo más bonito es cuando nos preguntan cómo pueden ayudar, dónde pueden hacerse voluntarios, etc. O los mensajes que hemos recibido. 

¿Con qué mensaje os gustaría que se quedara el público después de ver vuestro documental?

Que la necesidad última del refugiado es la misma necesidad que tenemos cada uno de nosotros. Uno puede vivir el drama de la guerra o tener la "vida solucionada", pero el corazón humano siempre desea lo mismo: ser acogido, ser querido, ser acompañado, ser perdonado.