Manel Ruiz: “En Los Ángeles he tenido oportunidades que jamás hubiese imaginado en España”

25/03/19
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Entrevista al alumni de Comunicación Audiovisual que nos explica cómo ha conseguido hacerse un hueco en la industria musical y cinematográfica en Estados Unidos

 

Manel Ruiz es alumni de UIC Barcelona. Su pasión por la fotografía y el vídeo le llevó a estudiar Comunicación Audiovisual. Una profesión que ahora vive y ejerce en una de las ciudades más emblemáticas de Estados Unidos: Los Ángeles. Entre plató y plató, este amante a la fotografía fija ha conseguido hacerse un hueco en la meca del cine y en la industria musical mientras viaja por el país norteamericano, descubriendo las costas y montañas.

¿Por qué decidiste estudiar Comunicación Audiovisual? 
Porque siempre me he sentido atraído por los medios de comunicación, especialmente por lo que rodea a la imagen. Quería tener una base sólida en cuanto a los distintos medios. 

¿Y por qué UIC Barcelona?
Me proporcionaba una atención cercana y de calidad. Ya desde el primer encuentro, vi la cercanía de los profesores. Las instalaciones y el material audiovisual fueron un punto muy importante a la hora de tomar la decisión. El plató, el equipo técnico, el estudio de realización y las salas de edición eran nuevos y modernos y fue una de las cosas que me llamó la atención.  

¿Cómo recuerdas tu paso por la universidad? 
Fue muy positivo y en ningún momento me sentí solo. Los profesores tuvieron desde el primer momento un trato muy personal. Además, muchos de los compañeros que tuve se convirtieron en amigos y con algunos de ellos he tenido la oportunidad de coincidir en el mundo laboral. 

Puedes decir que has cumplido el sueño de muchos, pero ¿qué fue lo que te llevó a cruzar el charco y trabajar en Estados Unidos? 
Tras graduarme en UIC Barcelona decidí especializarme en dirección de fotografía en la Escuela de Cine de Barcelona (ECIB). Cuando terminé, estuve un año trabajando en todo tipo de producciones audiovisuales hasta que un amigo de la universidad que estaba trabajando como productor en Madrid me llamó. Buscaban operadores de cámara para los programas Más que coches, Más que coches GT y Más que motos, de Mediaset. 

Decidí hacer las maletas e irme a Madrid a trabajar con él. Estuve un año viajando por Europa, pero después me di cuenta de que necesitaba algo más. Tras mirar y valorar varias opciones, decidí irme a Estados Unidos y matricularme en UCLA. Era un programa más enfocado al networking y con la opción de quedarte en el país durante un año más, pero con la posibilidad de trabajar. 

Y una vez allí, ¿cuál fue tu primer proyecto? 
Fue para un amigo y director mexicano que buscaba un director de fotografía en Los Ángeles que pudiese grabar dos piezas para un videoclip-documental sobre José Alfredo Jiménez. Estuvo nominado a un Grammy latino. 

Tú puedes decir que los inicios no son fáciles y menos en una ciudad como Los Ángeles… 
Hay dos cosas que me costaron muchísimo. La primera, tener a toda la familia y amigos a casi a diez mil kilómetros de distancia y nueve horas de diferencia. Esto era algo que tenía asumido desde que me subí al avión, pero vivirlo es muy diferente. 

La segunda, las distancias. En Barcelona tenemos la gran suerte de que tenemos un sistema de transporte público fantástico y que podemos llegar de un sitio a otro en poco tiempo. Aquí, en Los Ángeles, es muy diferente. Es una ciudad gigantesca, donde las distancias son mucho más grandes y el tráfico puede ser horrible en determinadas horas. Pero una vez te acostumbras a ello, es una ciudad impresionante. 

Y a nivel profesional, ¿es tan difícil como parece poner un primer pie en el mundo audiovisual de Los Ángeles?
Puedo decir que la gente es muy abierta y te dan su tarjeta con mucha facilidad, lo que te permite quedar con muchísima gente para tomar un café y de esa manera ampliar tu red de contactos. Es cierto que la competencia es mucho más grande, pero siendo realista, he tenido oportunidades que jamás hubiese imaginado en España. Por ejemplo, estoy en fase de preproducción de una película que rodaré entre julio y agosto en California. 

¿Y qué factores crees que te han favorecido en tu proyección profesional?
Un gran punto a favor es el hecho de hablar castellano. En Los Ángeles (y en California en general), hay mucha inmigración latina y muchas producciones están orientadas hacia ese mercado. Pero al final es como todo, es ir trabajando sin cerrar puertas a nada.

¿Qué diferencias encuentras entre la forma de realizar en Barcelona y en Los Ángeles?
El ritmo de trabajo es muy distinto. Siento que aquí van mucho más rápido. En nuestro sector, el tiempo es dinero y las horas extras se pagan. Lo que también es muy diferente son los salarios respecto a España. En cuanto a material, en Los Ángeles hay muchas cosas que yo no había visto en España y que, tras mis últimas visitas, me he dado cuenta de que ya están llegando.

Explicas que en Estados Unidos has trabajado en varios videoclips, ¿qué es lo que más te gusta de trabajar en este tipo de proyectos?
Lo que más me gusta es la gran creatividad que hay tras ellos. Una pieza narrativa también tiene mucha creatividad, pero en un videoclip te puedes dejar llevar y probar muchas más cosas. 

¿Cómo es el día a día en la grabación de un videoclip en Los Ángeles?
En cualquier proyecto audiovisual tienes un plan de rodaje, que es el que marca cada día con los planos que se van a grabar. 

¿Y con qué artistas has trabajado?
He trabajado con Andy Vargas (vocalista de Carlos Santana) en un videoclip que aún no ha visto la luz. En él colaboramos con artistas como el cantante Beto Cuevas, con quien tuve la oportunidad de trabajar, o la estrella de la NBL, Adrián González. Para el videoclip-documental sobre José Alfredo Jiménez también trabajé con Beto Cuevas. Y también he trabajado con artistas de distintos géneros musicales que no son tan conocidos. 

También has participado en cortometrajes y largometrajes, ¿en qué proyectos exactamente?
He trabajado en muchos cortometrajes, desde drama o thriller hasta comedia. Muchos están aún en fase de posproducción o en circuito de festivales. También he tenido la oportunidad de ir a México a rodar un documental y un fashion film y he asistido como foquista en una película coproducida por Alemania, Polonia e Inglaterra. 

Y después de todas las experiencias que sumas, ¿con qué te quedas?
Lo que más me gusta es la narrativa, contar historias a través de la cámara y la luz. Me gusta mucho experimentar con cámaras y lentes, probar cosas nuevas. 

Después de hablar de tu pasado y presente, hablemos de futuro. Si te dejaran escoger, ¿con qué director te gustaría trabajar?
Sin duda alguna con David Fincher. Me encanta el thriller y me fascina el estilo de cámara que tiene.

¿Y cuál sería tu proyecto soñado?
Mi proyecto soñado es poder rodar un thriller de cine negro como director de fotografía donde haya suficiente presupuesto para no tener limitaciones de cámara, lentes, luces o grip. Eso sí, siempre rodeado de gente con mucha más experiencia que yo porque al final, cuando aprendes más es cuando estás rodeado de gente que sabe más que tú. 

Tras el sueño americano, ¿dónde te gustaría probar suerte?
México es una industria también muy potente. Ya he ido varias veces a rodar allí y honestamente, es una industria muy fuerte, con gente muy talentosa y además tengo la gran suerte de que no tengo barreras para poder comunicarme con ellos.