“Quería saber qué significaba vivir en un ambiente totalmente desconocido”

10/05/18
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Entrevista a Òscar Ferrer, estudiante de cuarto de Humanidades de intercambio en Seúl.

“Quería saber qué significaba vivir en un ambiente totalmente desconocido”

Òscar Ferrer es un alumno de cuarto de Humanidades que ha dejado (por un tiempo) su vida en la ciudad y en el Campus UIC Barcelona para sumergirse en la cultura y en la vida de Seúl (Corea del Sur) a través de un programa de intercambio.

Ahora, estudia en la Universidad de Corea y vive en una residencia de estudiantes sin dejar de lado sus pasiones: la historia, la música, la literatura y el arte. Pasiones que ahora vive en una ciudad totalmente diferente, nueva y enriquecedora. 

Pregunta: ¿Qué fue lo que te llevó a pedir este convenio de intercambio a una ciudad como Seúl?
Respuesta: Quería descubrir una cultura diferente y aprender todo lo posible. Me gusta mucho Europa, pero quería saber qué significaba vivir en un ambiente totalmente desconocido. 

P: ¿Cómo estás enfocando tus estudios de Humanidades en esta ciudad?
R: Centrándome todo lo que puedo en la cultura asiática, no solo en la coreana, también en la china y la japonesa así como en su historia. 

P: ¿Cómo es un día como estudiante en Seúl?
R: Dependerá de cada persona, pero por lo general los coreanos estudian mucho y hace falta estar al día para no quedarse atrás. Pero también disfrutan mucho de la fiesta y de la vida nocturna y se nota. Seúl es un buen lugar para recibir una buena educación, pero también para divertirse. 

P: ¿Qué hiciste para preparar tu aterrizaje en esta ciudad y adaptarte a su idioma, a su ritmo y sus costumbres?
R: Sobre todo, preguntar y pedir consejo a gente que había estado en el país. Pero la verdad es que me lancé sin mucha preparación. Si uno está dispuesto a integrarse y aprovechar al máximo lo que una nueva cultura le puede dar, no hay que tener miedo. 

P. ¿Y cómo valoras la decisión de haber escogido este país?
R: Sobre todo enriquecedora. Estudiar la lengua, por difícil que sea, y empezar a utilizarla con los compañeros nativos es una experiencia única. Las nuevas amistades, no solo con otras personas occidentales, pero sobre todo orientales, te ayudan a abrir la mente y a plantearte cosas que nunca antes te habías planteado. 

P: ¿Cómo dirías que es la cultura en la capital asiática?
R: En cuanto a la cultura social, si bien es difícil romper la barrera con los estudiantes nativos, sobre todo por el nivel del inglés, son personas muy serviciales, que nunca dudan en ayudarte si se lo pides. Además, una vez entablas amistad con ellos son muy empáticos y cercanos. 

P: ¿Y la cultura tradicional?
R: En Seúl hay museos e instituciones musicales. Por ejemplo, el memorial de la Guerra de Corea es fundamental para entender lo que significó –y todavía significa— la división del país. Además, la música tiene un papel destacado entre los jóvenes. El karaoke, por ejemplo, y el pop coreano están muy presentes. 

P: ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de su historia?
R: La fuerte división entre los más tradicionalistas y los renovadores. También, los más cercanos al actual presidente, Moon, partidarios de un acercamiento pacífico con Corea del Norte y aquellos que se muestran más reaccionarios a estos cambios. Y también la gran presencia de iglesias, sobre todo protestantes, o la influencia que todavía tiene el patriarcado confucionista en la mentalidad de algunas personas, tanto mayores como jóvenes.

P: ¿Qué crees que aporta una experiencia como esta a tu carrera universitaria?
R: Una visión del mundo asiático que no tendría si me hubiera quedado en Europa. Solo cuando vas fuera y ves que hay más mundo te das cuenta que antes te faltaban determinados conocimientos. He podido conocer profesores de otras naciones, con ideas diferentes que me han dado muy buenos consejos de cara al doctorado. 

P: ¿Se lo recomendarías a otros estudiantes de la Facultad de Humanidades?
R: A todos aquellos que estén dispuestos a vivir una experiencia totalmente diferente y sean de mente abierta; disfrutarán de la ciudad y, sobre todo, de su gente.