Quince alumnas de UIC Barcelona se embarcan en un voluntariado en el Líbano

11/01/19
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Se trata de un proyecto que se lleva a cabo con la Orden de Malta y con la Asociación Cultural Gausac.

Del pasado 1 al 9 de diciembre, quince alumnas y tres coordinadoras de UIC Barcelona realizaron un voluntariado en Chabrouh, en el Líbano, para atender las necesidades de personas con diversidad funcional con el objetivo de cuidarlas y acompañarlas en sus momentos más difíciles.

El proyecto consistió en ir, la primera semana de diciembre, a Chabrouh, cerca de la capital del Líbano, para cuidar en una residencia a mujeres con diversidades funcionales tanto mentales como físicas. “Con este proyecto lo que esperamos es, por una parte, aportar nuestro granito de arena a la sociedad, y por otra, que las alumnas que participan en el proyecto aprendan a mirar su entorno con nuevos ojos, y detecten las diferentes necesidades de la sociedad y del mundo en el que viven”, explica Micaela Infiesta, del Servicio Universitario Solidario de UIC Barcelona.

Mar Martínez, una de las dieciocho voluntarias que fueron a Chebrouh, afirma que gracias a este proyecto ha valorado mucho más lo que es estar con la gente y, sobre todo, estar conectado de verdad. “Allí aprendí que, aunque no hablara su lengua, estaba más conectada con personas que solo conocía de una semana que con personas con las que había compartido miles de horas, pero siempre mirando los móviles”, explica la alumna.

La idea de hacer este proyecto surgió cuando un grupo de estudiantes de Medicina se puso en contacto con la Universidad, porque querían iniciar un voluntariado para ayudar a los refugiados llegados de distintos países de Oriente Medio. Tras establecer contactos con la Asociación Cultural Gausac, una organización que promueve la cultura y la formación de estudiantes universitarios en Sant Cugat, y la Orden de Malta, una orden religiosa que asiste a los enfermos y a los necesitados y que trabaja en el Líbano, en diciembre de 2016 se llevó a cabo la primera estancia en el país asíatico. Desde entonces, cada curso se llevan a cabo dos acciones, una en diciembre desde el ámbito de la salud, y otra en julio desde el ámbito educativo y social.

Son vivencias muy especiales que todas las voluntarias experimentan y les despiertan una gran transformación y crecimiento personal”, asegura Infiesta. Por su parte, Martínez anima a todos los alumnos a hacer el voluntariado: “creo que hacen una labor súper importante porque estan cuidando a un sector de personas que está muy olvidado en este país. Un país con una gran historia y que está en conflicto a causa de la llegada de la aglomeración de refugiados”.

En relación a este ámbito de cooperación, el año pasado UIC Barcelona firmó un convenio, con otras once universidades catalanas y la Generalitat, para establecer un programa piloto que permita a personas refugiadas en el Líbano continuar con sus estudios, ya que fueron interrumpidos a causa de la guerra.