03/10/2022

Profesores de UIC Barcelona School of Architecture auguran que la neuroarquitectura será clave en la construcción en el futuro próximo

Los profesores de Arquitectura de UIC Barcelona Jordi Roviras y Cristina Garcia Castelao, fundadores del estudio Roviras Castelao Arquitectura y especialistas en arquitectura saludable, señalan que la neuroarquitectura jugará un papel clave en el futuro a corto plazo de la construcción. Hoy, 3 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Arquitectura, bajo la temática de la Arquitectura para el bienestar.

A pesar de que Roviras destaca que en la actualidad el porcentaje de edificios que se están diseñando siguiendo los principios de la neuroarquitectura todavía es muy bajo, cree que la tendencia irá al alza. “Estamos convencidos de que, en un futuro próximo, la gran mayoría de edificios estarán proyectados y construidos bajo parámetros de neuroarquitectura y bioconstrucción. Empieza a haber una demanda importante, por parte de la sociedad, de construcciones de espacios que sean más respetuosos con la persona”, indica el especialista en arquitectura saludable.

“La neuroarquitectura nos puede ayudar mucho más de lo que nos podemos imaginar”, explica Roviras, que señala cómo el entorno que vemos influye en nuestras emociones, en lo que sentimos, en nuestro estado de ánimo y en cómo nos comportamos y que nos puede ayudar a reducir el estrés o a aumentar la creatividad. Garcia Castelao, por su parte, destaca la importancia de tener en cuenta las características de las personas: “Es necesario trabajar muy bien en la definición de los ambientes interiores, siempre en relación con el entorno exterior y en función de las necesidades biológicas y vitales de las personas que habitarán estos espacios”.

La sensación de estar encerrados genera estrés y disminuye la productividad mientras que las vistas al exterior de los edificios y la vegetación suelen mejorar el estado de ánimo. En este sentido, la profesora de UIC Barcelona School of Architecture señala que “el objetivo es siempre generar espacios confortables, de bienestar, paz y tranquilidad y en esto la textura y colores de los materiales, la luz (respetando en la medida de lo posible el ritmo circadiano), la ventilación y la geometría y composición de los espacios resultan siempre de vital importancia”.

Luz, colores y temperatura condicionan el estado de ánimo

Generalmente, según los expertos, la luz natural ayuda a la concentración de las personas y suele generar un ambiente más amable que la luz artificial. “Se debería evitar la falta o el exceso de luz permanente y propiciar los cambios suaves entre claridad y oscuridad. Una falta de luz permanente causa o agrava el estado de ánimo bajo, el pesimismo, la melancolía... El exceso de luz permanente causa o agrava el nerviosismo, la neurosis, las fobias, el insomnio. Se debería propiciar los cambios suaves entre claridad y oscuridad que causan o estimulan la alegría de vivir, el optimismo, la participación, etcétera”, apunta Roviras.

El experto señala que los colores también condicionan el estado de ánimo de las personas. Es recomendable no emplear demasiados colores y tampoco aplicar contrastes demasiado fuertes, pues de lo contrario causará una impresión de desasosiego (caos) y producirá nerviosismo. El objetivo es combinar distintos colores en tonos armoniosos con un ambiente agradable. Los colores adyacentes de tonalidades similares producen espacios vivaces y armoniosos”, sentencia.

Según Roviras, la temperatura es otro elemento importante a tener en cuenta. Hay estudios que apuntan que los techos altos propiciarían las actividades creativas y artísticas mientras que los techos bajos favorecen la concentración, el trabajo rutinario y la sensación de seguridad para dormir.

“La arquitectura no solamente se ve, sino que sobre todo se siente”

Hace falta realizar una arquitectura enfocada a la salud y el bienestar de las personas, teniendo en cuenta sus particularidades y necesidades. La arquitectura, en cierta medida, se convierte en una experiencia sensorial. “Siempre decimos a nuestros alumnos que la arquitectura no solamente se ve, sino que sobre todo se siente. Siendo conocedores de la relación directa entre arquitectura física y mental, hace falta crear espacios donde las personas se encuentren realmente bien”, concluye Garcia Castelao.

 

 

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