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Mónica Fernández, profesora de UIC Barcelona: ‘La alimentación debe adoptar una visión global y respetuosa’
Un estudio publicado en la revista suiza Education Sciences pone de manifiesto el necesario cambio de paradigma en la educación en alimentación saludable desde las escuelas
El estudio, liderado por la doctora e investigadora Mónica Fernández, ha analizado durante tres años consecutivos los resultados de talleres desarrollados por los alumnos del grado universitario en Educación Infantil de UIC Barcelona, dentro de la asignatura Infancia, Salud y Alimentación. Fruto de este trabajo, se ha publicado un estudio en la revista suiza Education Sciences que pone de manifiesto el necesario cambio de paradigma en la educación en alimentación saludable desde las escuelas. Una comisión de expertos analizó y puntuó objetivamente las actividades pedagógicas propuestas por los estudiantes, evaluando positivamente sus competencias en sostenibilidad, lo que augura que los futuros docentes abordarán la alimentación saludable desde una perspectiva de sostenibilidad en sus tres dimensiones: ambiental, económica y social.
“La mayoría de estudios publicados hasta ahora se centran en cuestiones como la prevención de la obesidad, la prevención de la diabetes, la importancia de mantener una vida activa, evitar el sedentarismo, entre otros. Es decir, se abarca desde una visión individualista; pero no se suele educar en salud vinculada a la sostenibilidad. Puede que lo que coma sea muy saludable para mí, pero la forma en que ese alimento se produce y llega hasta mí puede perjudicar a otros”, explica la bióloga y profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación Mónica Fernández. “Puedo decidir consumir fresas de Huelva o fresas de Chile; un consumo responsable debería hacernos escoger las de producción local, para favorecer el desarrollo de comunidades cercanas y evitar la contaminación”, ejemplifica la investigadora.
En esa línea, Fernández, investigadora del grupo de investigación Sostenibilidad y Educación Integral (SEI), destaca que en la propia definición de alimentación saludable revisada por organismos como la FAO o la OMS, ya se incorpora que para que una alimentación sea saludable tiene que ser sostenible. El estudio aporta, pues, un cambio en el enfoque de la promoción de la salud: pasa de centrarse en qué necesita cada persona para su bienestar a qué debería consumir para satisfacer sus necesidades nutricionales mientras se garantiza el acceso a alimentos de calidad para los demás, tanto hoy como en el futuro.
Por su parte, la doctora en Alimentación y Nutrición y profesora del departamento de Ciencias Biomédicas de UIC Barcelona Sara Hurtado añade que es “totalmente compatible” una nutrición sana y equilibrada con una nutrición sostenible: “Una nutrición es óptima cuando se cuida a la persona y al entorno. Cada vez hay más conocimiento y tendencia a basarnos en una nutrición de precisión, yendo más allá de las recomendaciones generales, pero incluso en una nutrición personalizada tiene cabida un patrón sostenible”, explica la experta.
La investigadora Mónica Fernández ejemplifica este cambio de rumbo con el recurso pedagógico sobre hábitos nutricionales que se ha utilizado durante décadas en las escuelas: la pirámide de los alimentos. En este sentido, han aparecido alternativas como la innovadora pirámide NAOS. Con forma de velero, incorpora el ejercicio físico en todos sus niveles, así como la importancia del agua. “El velero no solo evoca naturaleza o actividad al aire libre, sino que da un lugar importante al agua, que es imprescindible para la salud, pero además un recurso natural finito”, puntualiza Mónica Fernández. “Los maestros cuentan ahora con más recursos y herramientas para concienciar debidamente sobre una alimentación saludable y sostenible”, concluye.
Maestros mejor formados para el futuro
En esta línea, según la investigadora, los futuros maestros estarán mucho mejor formados para transmitir estos conocimientos hoy en día, así como las familias, aunque queda camino por hacer. “Les digo, a los estudiantes, que observen cómo comen los niños en el colegio, y cada vez vemos que hay más presencia de fruta y vegetales en el almuerzo, cuando antes no tenía su lugar”, explica. “Una madre probablemente argumente que le da esto o aquello a su hijo porque es más sano, pero raramente dirá que es una elección más respetuosa”, añade.
La experta Sara Hurtado cree que hoy en día existe sobreinformación sobre hábitos alimentarios. “Las redes están llenas de mensajes contradictorios, a veces incluso peligrosos. Es importante que las personas responsables de la educación de los niños tengan los conocimientos más básicos de la nutrición claros para fomentar una relación sana con la comida, donde respetemos el entorno que nos rodea y adquiramos hábitos dietéticos nutritivos, sostenibles y libres de restricciones”, apunta.
Por último, el estudio también rescata datos alarmantes relacionados con el medio ambiente. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de 2024, la agricultura es el mayor consumidor del agua a escala mundial, y la irrigación representa el 70 % de toda el agua dulce disponible para el consumo humano. La ONU también señala que cada consumidor desperdicia 132 kg de alimentos al año en todo el mundo, y ese desperdicio tiene un impacto en las emisiones de efecto invernadero que producimos. Ante estos datos, el estudio apuesta por incorporar la perspectiva global en los programas de salud implementados en las escuelas.
Esta información se extrae del artículo académico “Developing Sustainability Competencies Through Healthy and Sustainable Nutrition Workshops in Initial Teacher Training”, elaborado por las investigadoras Mónica Fernández Morilla y Sílvia Albareda Tiana de UIC Barcelona, publicado en la revista académica Education Sciences el 4 de marzo de 2025. Las conclusiones de la investigación han sido analizadas por la doctora en alimentación y nutrición y profesora de UIC Barcelona Sara Hurtado.