Discursos del solemne acto de graduación

Discurso de Christoph Pasour, director del Máster en Gestión Cultural

Dra. Judith Urbano, Decana de la Facultad de Humanidades,
Valentí Oviedo, Director General de la Fundación Gran Teatre del Liceu

Profesorado y Profesores de la Facultad de Humanidades,

Queridos alumnos,
Familiares y amigos,

Estáis llegando al final de este programa de máster - después de menos de un año - y me imagino que muchos de vosotros os sorprendéis de lo rápido que ha llegado este momento.

Para muchos, ha sido una etapa intensa. Allá por octubre, pocos podríais haber imaginado lo exigente que resultaría este programa.

Un programa en el que hemos intentado proporcionaros las herramientas y estrategias esenciales de la Gestión Cultural. Nos hemos centrado en el “cómo hacer”: entender las reglas del juego, por así decirlo - movernos con conocimiento y confianza dentro del sector cultural.

Pero ¿realmente se trata solo de eso? ¿Somos meros técnicos de la cultura? Tengo mis dudas.

Porque lo que este año debería haber sido, ante todo, es otra cosa. Sí, comprender las reglas del juego—pero también desarrollar el pensamiento crítico necesario para cuestionarlas. Para buscar alternativas. Porque a vosotros no solo os importa el “cómo”, sino también el “por qué” - y el “para qué”.

La historia del arte suele contarse a través de las historias de artistas que desafiaron el statu quo. Que destacaron porque hicieron las cosas de manera diferente, porque creían que se podían hacer mejor.

El arte y la cultura son, por tanto, también espacios de resistencia - resistencia al statu quo, a la ideología, a la manipulación, a las verdades impuestas. Resistencia a la exigencia de eficiencia constante y de utilidad permanente. Y sí, resistencia a la idea de que el valor del arte y la cultura se mide únicamente por su rentabilidad.

Cuando entréis en el sector cultural, no olvidéis esto: lo que os mantendrá en pie en el mundo de arte y cultura no será el dinero - nunca. Serán vuestros valores - lo que defendéis y en lo que creéis. La cultura encuentra su dignidad y su fuerza en la resistencia, en el pensamiento libre y crítico, en la exploración de formas de expresión independientes.

En ese sentido, vosotros sois exploradores, o mejor dicho: sois aventureros.

Sois aventureros porque habéis elegido un campo que está en constante evolución, donde las trayectorias profesionales claras son raras. Pero si la cultura es, como algunos dicen, otra palabra para la vida, entonces tiene sentido que no se pueda planificar con precisión, ¿no?

Y muchos de vosotros - provenientes de más de 30 países diferentes - sois aventureros porque dejasteis atrás vuestro hogar, vuestro idioma, vuestra cultura. La familia y los amigos quizás desean vuestro regreso, pero vosotros vinisteis aquí no solo para estudiar Gestión Cultural - vinisteis para comenzar un nuevo capítulo de vuestra vida.

Por esa valentía de embarcaros en un verdadero viaje hacia lo desconocido, tenéis nuestro más profundo respeto.

Nada de lo que hemos hecho juntos este año habría sido posible sin nuestro equipo excepcional.

En particular, Claudia - bueno, ¿qué puedo decir…? Todos sabéis que es la mejor coordinadora del mundo. El programa no sería ni la mitad de lo que es sin ella.

Paloma - muchas gracias por mantener este programa en funcionamiento cada día con tu capacidad organizativa y fiabilidad - aunque todos sabemos que tu querido amigo Tao tiene que quedarse en casa esperándote medio día, todos los días.

A nuestros profesores y profesoras - gracias por vuestra profesionalidad, por vuestro conocimiento y vuestra pasión, y por compartir vuestro saber con una nueva generación que, posiblemente, marcará una diferencia real.

Al Departamento de Humanidades, a nuestra gestora de centro, Íngrid Soriano, y especialmente a nuestra Decana, Judith Urbano - gracias por su apoyo. Debo decir que es una pérdida importante para todos que tú, Judith, dejes el cargo de Decana de la Facultad después de nueve años. Sin embargo, sé que tienes planes emocionantes para esta nueva etapa de libertad como investigadora. ¡Te deseo mucho éxito y alegría en este nuevo capítulo profesional!

La contribución de todos vosotros ha hecho posible reunir aquí, en Barcelona, a estudiantes apasionados por la cultura de todo el mundo.

Y ahora que os preparáis para dejar esta universidad, quiero que recordéis un mensaje:

En un mundo que cada vez retrocede más - hacia una mentalidad darwinista en la que solo se escucha y sobrevive el más fuerte, muchas veces por la fuerza - vosotros podéis elegir cuestionar esa nueva normalidad.

Podéis elegir ser la alternativa. Podéis elegir hacerlo mejor.

Manteneos fieles a vosotros mismos, a vuestros valores, a lo que sois y cómo sois. Y que vuestra pasión por el arte y la cultura, junto con vuestro profesionalismo, sean herramientas poderosas para defender el pensamiento libre y la libertad de expresión - siempre, y en todas partes.

Y ahora - salid ahí fuera. Intentad marcar una diferencia.

¡Gracias por todo!

¡Y mucha suerte a todos y todas!


Discurso de Valentí Oviedo, padrino

Queridas graduadas y graduados, familiares y amigos,

Es un honor para mí poder participar en un momento lleno de significado y al mismo tiempo tan lleno de esperanza para todos vosotros. La ceremonia de graduación.

Detengámonos un momento en el concepto “ceremonia de graduación”.

¿Os imagináis por un momento que perdiéramos de vista los puntos de referencia sobre los que se sustentan este tipo de ceremonias?  ¿Que no le diéramos importancia a la tradición que explica el porqué de las cosas y que en definitiva nos ayudan a entender y a considerar por qué tiene sentido continuarlas o por qué no?

¿Os imagináis por un momento quedarnos en la primera capa, la superficial, de esta ceremonia, es decir, en lo puramente estético?  Y que olvidáramos que detrás de esta primera capa existe el valor de lo colectivo, lo compartido, el alegrarse recíprocamente del éxito del otro, el fundirse en un abrazo sincero y honesto…

Desconocer su origen es navegar sin rumbo, es perder seguridad en el camino que emprendemos, es incluso errar en las decisiones. No recordar, interpretar o tener curiosidad del porqué de las cosas, y esto es bucear en el pasado para dar sentido al presente y proyectar el futuro, es quedarnos sin esos anclajes que nos resultan tan necesarios para saber que lo que decidimos en nuestro día a día es lo correcto, de sentido común y que responde a una ética universal.

Por este motivo debo deciros que, más que nunca, la titulación de la que hoy os graduáis conlleva una enorme responsabilidad. La cultura no es solo un adorno es aquello que cose la identidad colectiva, la que nos enseña que la condición humana, provenga de donde provenga, y, tenga la edad que tenga, somos uno. Gracias a las humanidades dialogamos con el pasado, entendemos el presente y proyectamos futuro. Vosotros tenéis la responsabilidad y el privilegio de ser puentes entre generaciones, de preservar la memoria y de imaginar realidades más justas y plenas.

El conocimiento que habéis adquirido a lo largo de estos años no es sólo una acumulación de datos; vuestro saber os va a permitir transformar la realidad a partir de la comprensión de su complejidad.  Y es que sólo las humanidades nos enseñan a mirar más allá de lo aparentemente evidente, a cuestionar lo que hoy parece inevitable y buscar modos de resolver los grandes asuntos y conflictos que suceden hoy en día.

Cuentan que, durante la segunda guerra mundial, el ministro de finanzas del reino unido se dirigió a Winston Churchill para comunicarle que las reservas de dinero estaban bajo mínimos, que debían acometer nuevos recortes presupuestarios, y que le había llegado el momento a las instituciones culturales. Ante la sugerencia del ministro de finanzas, Winston Churchill respondió, “Pero si cerramos las instituciones culturales, entonces, ¿para qué hacemos la guerra?”

En un momento en el que la información que nos llega acentúa  y refuerza nuestras convicciones y creencias en detrimento  de un pensamiento holístico y diverso; en un momento en que la  posibilidad de información es infinita – todo está a nuestro alcance-  pero no siempre con la capacidad de discernir entre lo esencial y lo accesorio; incluso en un momento en que no tenemos la seguridad  en que la información que nos llega esté plenamente verificada; se hace imprescindible vuestro saber, sentido crítico y perspectiva histórica  para  ayudar a tender puentes en una sociedad a menudo cada vez más crispada y con grietas que aunque parezcan irreversibles, la historia nos demuestra que todo, por complejo que sea, puede revertirse.

Permitidme ir ahora a la raíz del humanismo. ¿Si tuvierais que escoger entre Leonardo y Michelangelo, a cuál escogeríais? Un humanista del siglo XXI, que es lo sois vosotros, le resultaría imposible escoger, y es que el humanismo no puede explicarse el uno sin el otro, o lo que es lo mismo, la tecnología/ciencia (Leonardo) no puede entenderse sin el Arte (Michelangelo).  Por este motivo, hoy en día vuestros conocimientos y sensibilidad se hacen imprescindibles en un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados pero que desprovistos de ética, pensamiento crítico, y filosofía, la andadura que tenemos por delante puede hacerse larga y dura.

Por último, os pediría que, en la medida que podáis, haced posible que esto de la cultura, el arte, la filosofía, la música, la literatura llegue a tantas personas como sea posible y, que aquellos que no tienen fácil acceso, lo tengan.  Incorporar en nuestras mochilas del conocimiento el saber de la historia y el arte, aporta esos metros de ventajas que hace que las oportunidades sean o no iguales para todos.

Para algunos, las humanidades no son más que un complemento abrillantador a nuestro conocimiento, allá ellos. Pero todos nosotros sabemos que las humanidades, y su incorporación en todas las fases de la vida, suponen el eje central que va a determinar que vivamos o no en un mundo mejor.

Asumid esta responsabilidad como un privilegio, y liderad el humanismo del siglo XXI, con determinación, seguridad, humildad y afán.

Muchas gracias y felicidades.


Discurso de los alumnos del Grado en Humanidades

Buenas tardes, distinguidos miembros de la facultad, padres, amigos, y, por supuesto, queridos compañeros:

En el día de hoy celebramos con alegría que nos hemos graduado en Humanidades y Estudios Culturales. Celebramos haber llegado a la meta de esta etapa universitaria tras unos años de arduo trabajo.

Parece que fue ayer cuando nos encontrábamos sentados en estos mismos asientos, nerviosos, ansiosos, sin saber lo que nos esperaba en las aulas de la UIC. En esta institución, que ha terminado siendo un hogar, nos ha tocado superar retos que nos han hecho madurar y nos han preparado para la siguiente etapa de la vida adulta. Como por ejemplo: los interminables (pero espléndidos) exámenes de literatura de Jordi Bermejo, la velocidad (mezclada con mucha pasión y conocimiento) de las clases de Marta Crispí, las buenas dosis semanales de literatura de Teresa Vallés, las bromas sin gracia de nuestro amigo Javi, el toparnos con un sinvergüenza como Ïu o, también, el desgaste articular en nuestras muñecas debido a la implantación de nuevas metodologías de evaluación ante el frenético avance de la inteligencia artificial.

Sin duda, somos unos privilegiados de haber estudiado Humanidades, pues, no cualquiera se puede dar el lujo de dedicar horas de clase para discutir las ideas de un libro, indagar en el contexto histórico que envuelve a un cuadro o debatir sobre las distintas disyuntivas que nacen a raíz de nuestros pensares diferentes. Pero sobre todo, el gran privilegio han sido nuestros profesores. Quienes no solamente compartieron sus conocimientos, sino que también su pasión, en cada clase.

Durante estos años, nuestros profesores nos han impulsado a indagar sobre el hombre y el mundo en el que vive. Hemos entrado en contacto con la historia, el arte, la literatura y la filosofía. Como consecuencia, han surgido intereses y preguntas importantes sobre nuestra historia y sobre la vida. Una de las preguntas más presentes a lo largo de estos años, ha sido la de: “¿por qué las humanidades? ¿Por qué estudiarlas?”. Como intentar responder de manera absoluta sería demasiado pretencioso por nuestra parte, a la hora de redactar este escrito pensamos que lo mejor era citar a nuestro vicedecano Albert Moya. Albert nos ha insistido en más de una ocasión durante estos cuatro años que “la cultura es una vía para la intensificación de la vida”. Es decir, que no es un medio para evadirse (como a veces se dice de la lectura, por ejemplo), o un pasatiempos, sino que es un camino para entrar todavía más en contacto con el presente y la realidad. Las Humanidades no son un conjunto de asignaturas de cultura general hechas para parecer una persona culta ante la sociedad. Son mucho más.

Ante el imperio de la productividad y de lo útil que reina hoy en nuestra sociedad, el vértigo que nace ante la pregunta “¿qué futuro laboral nos espera?”, es entendible y justificable.

Hoy en día, es posible que se apuesten más por carreras científicas, tecnológicas, y también aquellas que tienen una relación más directa con el mundo de la empresa. La nuestra, a diferencia de las mencionadas, genera un poco más de incertidumbre ante la vida laboral, y para muchos de nosotros el futuro sigue siendo una incógnita que deberemos ir descubriendo con los años. Aún así, creemos que no ha sido una pérdida de tiempo lo que hemos estudiado, sino todo lo contrario; esta riqueza cultural que hemos obtenido desde tantas disciplinas, no solo puede ser una buena manera de ganarse el pan si se cultiva a conciencia, sino también de hacer mucho bien a la sociedad. Aquí hemos entendido que el recorrido de la humanidad (mirar al pasado) es la única manera que tenemos de comprender nuestro presente y afrontar el futuro.

Profesores: gracias. Creo que no hemos sido conscientes en todo momento de la suerte que es tener unos profesores que gozan de lo que hacen. Gracias por tomaros en serio vuestra pasión y transmitirla día tras día. Es brusco separarnos así después de cuatro años, pero siempre estaremos orgullosos cuando recordemos que vosotros fuísteis nuestros profesores de Humanidades de la UIC.

Agradecemos también a Ingrid y la Secretaria de Humanidades, que desde la discreción y la paciencia también nos han facilitado mucho estos años de universidad. Por último, gracias Judith, nuestra decana, y gracias Albert, vicedecano, no solamente por educarnos en vuestras disciplinas, sino también por ayudar a gestionar el curso con vuestra cercanía y disponibilidad que tanto os caracteriza.

Estoy orgulloso, tranquilo y feliz de haber estudiado esta carrera. Sin tener claro todavía qué dirección laboral tomar, tengo la certeza de que seguir profundizando en lo que llamamos “Humanidades” es algo que me interesa cultivar. La sensación después de cuatro años de estudio es la de haber sido marcado a fuego con un sello que espero no se borre jamás. Es el sello del por qué de las cosas, de las preguntas, de la curiosidad, de la tradición, de la lectura, de la escritura… Porque hoy lo siento así: para mi ya no es lo mismo leer un libro que no leerlo, escribir un texto propio que tomarlo prestado de otro, saberme en búsqueda de lo que el hombre anhela, o por el contrario, no preguntarse nada. No es lo mismo.Y esto lo he intuido aquí, en esta carrera y con estos profesores. Y por eso estoy agradecido.

Quería citar aquí, en relación con la tradición y el pasado, las palabras de un hombre que ha tenido un fuerte impacto en mi vida. Se trata de Don Giussani, y habla así de la tradición: “Es la tradición conscientemente abrazada lo que permite una mirada totalizante sobre la realidad, lo que ofrece una hipótesis de significado, una imagen del destino. […]. La tradición es como una hipótesis de trabajo con que la naturaleza lanza al hombre a la comparación con todo”. Me gusta entender ante esta frase que, la tradición (todas esas obras antiguas y ese montón de autores ya muertos) es lo que permite al hombre lanzarse, desde el presente, hacia la búsqueda del significado de su existencia y de una sociedad mejor.

Queríamos mencionar especialmente hoy a los padres, que solo por el hecho de habernos concebido, querido, cuidado y educado durante tantos años, ya os merecéis una montaña de premios y alabanzas. Aunque muchas veces no lo sepamos transmitir, queremos daros las gracias hoy por la paciencia y el apoyo incondicional de estos años. Nuestro pequeño éxito que hoy celebramos, os lo dedicamos a vosotros.

Quería aprovechar también para agradecer a Victoria estos años de delegada. Lo ha sido durante los cuatro años de carrera y eso ya demuestra una clara predisposición a la responsabilidad, el servicio y el compromiso. Estamos encantados de que hayas sido nuestra delegada, Victoria. Has sido delegada desde la cercanía, la comprensión, el humor, el buen trato con los profesores, etc., y por ello estamos agradecidos.

Gracias Uri y por supuesto, gracias a la clase por su paciencia y su confianza en mí. Ha sido un placer y un gran reto ser su delegada.

Y finalmente, un saludo especial a todos los compañeros de clase. Misteriosamente, ha ido creciendo en el tiempo un afecto por cada uno de vosotros, y es bonito ver esto, sobre todo cuando al inicio, en primero de carrera, uno veía el panorama y se preguntaba si entre nosotros se podría dar una unidad, una amistad. Y así se ha dado; con nuestras peculiaridades y nuestros límites puedo afirmar que ha nacido un cariño y un aprecio entre nosotros del que podemos estar muy agradecidos. Ahora se termina la cotidianidad entre nosotros; unos se quedan por aquí, otros se van más lejos, algunos seguirán estudiando y otros empezarán a trabajar. A pesar del cambio de etapa, os animo (y soy el primero al que le cuesta esto de la comunicación) a que nos cuidemos en la medida de lo posible; una cena de vez en cuando, lanzar una propuesta cultural para ir juntos, enviar una noticia de algún tema que nos interese o nos preocupe, comunicarnos alguna buena noticia laboral o personal, etc. Quién sabe qué nos depara el futuro a esta clase de Humanidades.

Compañeros, espero que nunca dejen de lado la sensibilidad tan propia de los humanistas, que no olviden la importancia de conectar con la esencia del ser y que como hemos aprendido, apliquemos nuestro pensamiento crítico y no tengamos miedo de cuestionar las ideas de nuestro alrededor, por más establecidas que parezcan estar. Aprovechen cada oportunidad que tienen en crecer, en superarse, en arriesgarse. Atrévanse a salir de su cabeza y explorar otras ideas, otras culturas. Principalmente, espero que a donde sea que la vida los lleve, vayan con pasión, que tengan mucho éxito y que sean, muy, muy, felices.

Y cuando la nostalgia los visite con recuerdos de estos días, que las memorias que guardamos, los llenen de afecto por los buenos momentos. Gozen y vivan este momento que representa la conmemoración de un gran logro.

Sin más que decir, muchas felicidades humanistas. Muchas gracias.


Discurso de los alumnos del Máster en Gestion Cultural - Castellano

Buenas tardes, es un honor estar aquí en este momento tan especial para todos los presentes. Hoy es un día de celebración, un cambio de etapa marcado por el cierre de este ciclo académico, pero abierto a un camino de nuevas oportunidades.

En primer lugar, queremos agradecer a todas las familias y amigos que nos acompañan aquí hoy, por su apoyo y por su cuidado. Hemos invertido esfuerzo y dedicación durante este año que, sin vuestro aliento, hubiera sido más complicado. Muchos de vosotros venís de lejos para estar aquí presentes hoy, para poder celebrar este día conjuntamente; por esto y más, gracias.

Por supuesto no podríamos subir a esta tarima sin la ayuda de todos y cada uno de los profesores que nos han acompañado durante los últimos nueve meses. Nos sentimos plenamente agradecidos por su entrega, dedicación e incluso paciencia. Han sabido compartir con nosotros no solo conocimiento, sino experiencias de vida, y una enorme pasión por la cultura y su gestión.

Siempre recordaremos cómo elaborar un plan de marketing, pero sobre todo no nos olvidaremos de mirar a la cultura no solo como una vocación, sino como una estructura viva, compleja y desafiante. Gracias por enseñarnos a entender los matices de este precioso y amplio campo, y por acompañarnos mientras tratábamos de descifrarlo. Un acompañamiento humano e inspirador, que nos ha hecho sentir que formamos parte de algo enorme, un cuidado social, un mundo de historias que construimos y compartimos. Una película en la que El Coste Fijo es el gran villano de la gestión cultural.

Pero no solo el equipo docente nos ha visto en nuestros mejores y peores momentos. Claudia, Paloma, Cristoph, gracias. Si nos diesen un crédito por cada vez que hemos corrido a vuestros despachos, no sé mis compañeros, pero yo no habría hecho ni un solo examen este curso. Sabemos que no ha sido nada fácil coordinarlo todo por nosotros, y el esfuerzo y apoyo que ha existido en todo momento por vuestra parte es digno de aplauso. Una especial mención a Paloma, nuestra heroína del curso cuando los profesores se olvidaban de terminar su clase en hora, y un saludo a su perrito Tao.

Empezamos este curso con muchas preguntas, alguna que otra certeza, pero hoy salimos con herramientas; una visión más amplia del mundo de la cultura. Estos meses han sido intensos, pero hemos aprendido de una manera muy viva: con debates en clase, visitas a museos y centros culturales, escuchando a profesionales admirables en el sector, y enfrentándonos (a veces con vértigo, y otras con entusiasmo) al reto de diseñar proyectos que se podrían hacer realidad. Cada módulo ha sido clave para el proceso: desde analizar políticas culturales, idear campañas de comunicación creativas, hasta desarrollar planes de financiación y de rentabilidad. Y sí, también para descubrir que, aunque nadie lo diga en voz alta, al final todos acabamos haciendo más amistad con las tablas de Excel de lo que esperábamos.

La gestión del sector cultural está llena de desafíos, hay que aprender a moverse entre normativas ambiguas, presupuestos ajustados, públicos diversos, cambios de último minuto, miles de correos electrónicos sin contestar, hojas de cálculo que se corrompen misteriosamente… y la cultura es tan diversa como cada individuo que la conforma. Si algo define este año es esta diversidad. Venimos de diferentes países, formaciones y contextos varios, sin embargo, hemos construido algo juntos. Nos hemos escuchado, hemos discutido, nos hemos apoyado en trabajos grupales (incluso en aquellos que parecían imposibles de entregar) y hemos aprendido algo esencial; la esencia de la cultura, son las relaciones humanas.

Aunque haya sido breve, nuestro paso por esta facultad ha sido enormemente intenso. Ha estado lleno de altibajos y emociones. Hemos reído y hemos tenido los sentimientos a flor de piel. Pero, sobre todo, hemos compartido experiencias entre todos. Nuestro último Gracias es a nosotros, compañeros, como grupo. Además de profesionales de la cultura, sois todos empáticos, enriquecedores y, sobre todo, amables. Os espera una larga carrera que no ha hecho más que empezar, y todos vuestros futuros equipos de trabajo serán afortunados de compartir experiencias con vosotros. Estamos deseando ver lo lejos que vais a llegar como gestoras y gestores, y orgullosos del paso que damos hoy todos juntos.

La gestión cultural es un oficio valioso, una forma de compromiso con lo simbólico, es abrir espacios de diálogo y experiencias, cuidar del patrimonio que nos construye e identifica, idear narrativas que nos incluyan a todos. Gestionamos ideas, personas y contextos; y en tiempos de crisis o transformación, seremos quienes mantengan vivas las preguntas, faciliten los encuentros, y cuidemos el arte, la cultura, aquello que le da sentido a lo que compartimos como sociedad.

Un ultimísimo gracias, ahora sí que sí, por escucharnos. Nos despedimos de esta etapa con ganas de aplicar lo aprendido, de seguir cuestionando, creando y cuidando la cultura desde donde estemos. Ojalá llevemos siempre con nosotros la mirada crítica, la sensibilidad y las ganas de construir con otros que este máster nos ha despertado. Que este final sea también un comienzo lleno de proyectos, retos… y sí, también alguna que otra tabla de Excel.

Gracias por este camino compartido, y que la cultura siga siendo el lugar donde nos volvemos a encontrar.


Discurso de los alumnos del Máster en Gestion Cultural - Inglés

Marie:

Queridos miembros del cuerpo docente, compañeros, familiares y amigos: bienvenidos.
El otoño pasado, todos llegamos a Barcelona, una ciudad de calles desconocidas y nuevas caras para muchos de nosotros. Venimos de diferentes rincones del mundo, con nuestras propias historias y trayectorias, unidos por la curiosidad y un propósito común.

Jennifer:

Todavía recuerdo aquellas primeras semanas, aprendiendo a moverme en autobús y metro por Barcelona, cambiando de piso y descubriendo en qué bares servían las mejores patatas bravas.
Entre las celebraciones de cumpleaños, los proyectos en grupo hasta altas horas de la noche y los encuentros fortuitos por la ciudad, las caras desconocidas se convirtieron rápidamente en caras familiares.
Antes de que nos diéramos cuenta, Barcelona empezó a ser nuestro hogar. Y de alguna manera, en lo que parece un abrir y cerrar de ojos y toda una vida, ese capítulo está llegando a su fin.

Marie:

Mientras celebramos, me embarga la gratitud, no solo por todo lo que hemos logrado, sino también por las amistades y el crecimiento que hemos compartido. Al reunir a un grupo tan diverso y talentoso procedente de todo el mundo, UIC Barcelona creó una comunidad que hizo que la experiencia fuera verdaderamente inolvidable, desde los animados debates en el aula hasta la exploración de la rica escena cultural de la ciudad.

Jennifer:

Por supuesto, nada de esto habría sido posible sin nuestros profesores.
Su pasión por el arte y la cultura ha sido palpable desde el primer día. Han hecho mucho más que enseñarnos; nos han abierto las puertas para experimentar la cultura de manera diferente y emocionante, desde las visitas arquitectónicas personalizadas por Barcelona con Mohammed hasta la exploración de los archivos históricos de la Filmoteca de Catalunya con Christoph y Claudia, entre otras actividades. Estas experiencias del mundo real nos permitieron salvar la brecha entre la teoría y la práctica y nos orientaron hacia nuestras futuras carreras profesionales.

Marie:

Más allá de lo académico, este año nos ha marcado de muchas maneras. Hemos descubierto una rica paleta de artes y cultura, desde la historia y el arte hasta las tradiciones y la gente. Muchos de nosotros hemos crecido gracias a las prácticas, aprendiendo a aplicar nuestros conocimientos en entornos reales y viendo cómo la cultura cobra vida en los espacios profesionales.
En el camino, hemos adquirido nuevas habilidades, descubierto fortalezas que no sabíamos que teníamos y nos hemos esforzado más de lo que creíamos posible. Ver cómo todos crecen, tanto profesional como personalmente, ha sido una de las mayores recompensas de esta experiencia.

Jennifer:

El trayecto diario cuesta arriba hasta llegar a la UIC, incluso cuando parecía un reto, era un recordatorio constante de lo que podíamos lograr. A menudo fuimos recompensados con impresionantes vistas de Barcelona y puestas de sol de las que disfrutábamos al final de día. Estos momentos tan significativos permanecerán con nosotros mucho más allá del día de hoy.

Marie:

Al llegar al final de nuestro viaje, queremos expresar nuestro especial agradecimiento a todas las personas que nos han apoyado a lo largo del camino. A nuestras familias y amigos: ¡gracias!

A lo largo del programa de máster, vuestro apoyo, sin importar la distancia, lo ha sido todo para nosotros.

En este día tan especial, tanto si estáis con nosotros en persona como si nos animáis desde la distancia, vuestra confianza sigue siendo la base que nos impulsa hacia adelante.

Nos habéis acompañado en los momentos buenos y malos de este viaje, y no podríamos haber llegado hasta aquí sin vuestro amor, ánimo y apoyo constante.

Jennifer:

A medida que avanzamos, me viene a la mente algo que escribió Meg Jay, psicóloga clínica y autora de The Defining Decade (La década decisiva):

“El futuro no está escrito en las estrellas. No hay garantías. Así que reclama tu madurez. Sé intencional. Ponte a trabajar. Elige a tu familia. Haz los cálculos. Crea tu propia certeza. No te definas por lo que no sabías o no hacías. Tú estás decidiendo tu vida ahora mismo”.

Marie:

Llevemos esta lección con nosotros cuando demos el siguiente paso. Sigamos abiertos a nuevas ideas y aceptemos los retos que se nos presenten. Estoy deseando ver dónde acaba cada uno, ya sea aquí en Barcelona o en cualquier otro lugar del mundo.

Como dijo una vez la famosa poeta Maya Angelou:

“La creatividad no se agota. Cuanto más la uses, más tendrás”. 

Gracias a todos los que han formado parte de este increíble viaje.

Hoy, 38 gestores culturales dan un paso hacia el mundo, listos para dejar su huella y dar forma al futuro. Enhorabuena a todos nosotros.

Las dos:

¡Por la promoción del 2025!


Discurso de Judith Urbano, decana de la facultad

Estimados alumnos, familiares y amigos,

Quería dar las gracias a los asistentes por acompañar a los alumnos en un día tan especial como este. Primero, me dirijo a nuestros queridos estudiantes de grado, que hoy terminan una gran etapa de sus vidas y empiezan una igual de importante. Hoy es un día de celebración, estamos contentos de que hayáis llegado hasta aquí, contentos de ver cómo habéis evolucionado como personas, aunque también os echaremos de menos. Yo me quedo con muchos momentos, especialmente con los de los viajes que hemos compartido y en los que nos hemos podido conocer mejor y lo hemos pasado muy bien. Así pues, quiero felicitaros y desearos mucha suerte, y que allá donde vayáis recordéis dónde os habéis formado, los conocimientos que habéis aprendido y qué valores os hemos transmitido. Nos gusta comentar entre los profesores la gran diferencia en cada uno de vosotros cuando entráis en primero y cuando salís en cuarto, y nos alegra ver la transformación personal que habéis experimentado. Como siempre dice el Dr. Albert Moya, las humanidades son una carrera transformadora.

También quería agradeceros las muestras de estima y cariño que me habéis hecho llegar los últimos días de clase y, de hecho, durante todos los años que habéis estado aquí. Sois realmente muy buenos alumnos y muy buenas personas, que ya sabéis, que esto es lo que realmente es importante.

Espero que la huella humanista se note y que no desfallezcáis por la superficialidad y frivolidad de la sociedad que nos rodea.

¿Y qué podemos decir de vuestros profesores? ¡Qué profesores habéis tenido la suerte de tener! Aparte de cultura y saber, os han transmitido valores, por eso les quiero agradecer enormemente y públicamente a todos el esfuerzo que hacen cada día para hacer tan bien su trabajo, y ahora es vuestro turno de devolver todo esto a la sociedad.

También quiero dedicar unas palabras a los padres, quienes dejaron que un día sus hijos estudiaran la carrera de Humanidades. Esto tiene mérito en una sociedad como la actual, en la que tan solo lo que da un fruto inmediato, o lo que sirve para hacer dinero tiene importancia. Por tanto, gracias por ir a contracorriente y apostar por la formación en la UIC. Estamos seguros de que, habiendo dejado a sus hijos estudiar lo que verdaderamente les gusta, les han hecho más felices, más seguros de sí mismos, más cultos… Deben ser actualmente los padres de los hijos que más leen en este mundo. Hagan alarde de ello, defiéndanlo, presuman de sus hijos e hijas. Se lo merecen.

Por otro lado, queremos agradecer a los estudiantes del máster y a sus familias la confianza depositada en nuestra institución. El máster representa la calidad, un programa seguro y consolidado que se ha impartido con éxito en UIC Barcelona durante 24 años. Quiero destacar la labor del director, Christoph Pasour. Estamos encantados con tu gran dedicación, tu estilo de liderazgo, tu incansable trabajo y tu exquisito trato humano. Muchas gracias por formar parte de nuestro equipo y por hacer que todo sea siempre tan fácil.

Además, quiero dar las gracias a la coordinadora del curso, Claudia Balboa, por su trabajo, su organización y sus ideas. Sin ella, este exitoso máster sería imposible.

También quiero agradecer a Estela Arruego y a Paloma Carballal su trabajo en la Secretaría, sus tareas, su día a día es imprescindible para que las cosas funcionen en nuestra facultad.

Como siempre, debo destacar el trabajo de las dos personas que me ayudan a sacar adelante todo esto, como todos sabéis muy bien. La gestora de la Facultad, Íngrid Soriano, y el vicedecano, el Dr. Albert Moya. Quiero darles las gracias por su ayuda, su soporte, el día a día, el buen humor, el espíritu positivo y de servicio. Les pido un aplauso para ellos.

Queridos alumnos, cuando acabe esta ceremonia seréis alumni de UIC Barcelona, recibiréis noticias nuestras y cada año nos gustará veros de nuevo en el encuentro que hagamos durante el mes de mayo para los alumni de Humanidades. Nos encantará saber de vosotros, sentir cómo os va y ver qué nuevos proyectos tenéis entre manos.

¡Gracias por estos años y muchas felicidades!