20/02/2026

El CIP reflexiona sobre qué significa pensar en el segundo seminario interdisciplinario del curso

Raül Garrigasait y Pep Martorell dialogan sobre la tradición filosófica y los retos de la inteligencia artificial

El Instituto Cultura y Pensamiento (CIP) celebró el 12 de febrero el segundo seminario interdisciplinario de pensamiento del curso 2025-2026, bajo el título “¿Qué es pensar?”. La sesión, que se llevó a cabo en formato en línea a causa de la alerta de Protección Civil de riesgo por fuertes vientos, reunió a miembros de la comunidad universitaria interesados en profundizar en el sentido y los límites del pensamiento en el contexto actual.

El seminario contó con la participación del Dr. Raül Garrigasait, escritor y doctor en Filología Clásica por la Universidad de Barcelona y, desde 2017, presidente de la Casa dels Clàssics, y del Dr. Pep Martorell, licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona y doctor en Ciencias de la Computación por la Universidad Ramon Llull. La sesión fue moderada por la Dra. Begoña Díaz, experta en ciencia cognitiva y lenguaje, además de subdirectora del Departamento de Psicología de UIC Barcelona. La directora del CIP, la Dra. Andrea Rodríguez, abrió el encuentro con una cita sugerente: “El pensar intensifica el vivir”. Con esta afirmación, situó el tema central —qué significa pensar— como una cuestión viva, actual y llena de interrogantes.

Pensar más allá de los límites

En su intervención, Garrigasait planteó que la pregunta “¿por qué pensar?” ya contiene presupuestos discutibles, como la idea de que no pensamos siempre o de que el pensamiento necesita una finalidad externa. Según el filólogo, pensar forma parte de la condición humana y no requiere una justificación previa. La cuestión de fondo, por tanto, no es tanto por qué pensamos, sino qué significa pensar.

El ponente recordó que la dificultad de definir el pensamiento recorre toda la tradición filosófica europea. Evocando a Heráclito, subrayó la idea de que la razón humana no tiene límites claros y apuntó que el pensamiento se despliega históricamente, en diálogo constante con la realidad y con las generaciones anteriores.

En este recorrido sintético, mencionó el giro moderno iniciado por Descartes, que sitúa en el “yo que piensa” la primera certeza indudable, y la propuesta de Hegel, para quien la verdad no es una realidad fija, sino un proceso histórico de despliegue del pensamiento. En ambos casos, pensar aparece como una herramienta para combatir el error o para restaurar el sentido del mundo.

Garrigasait concluyó que el pensamiento no es un sistema cerrado ni una simple acumulación de datos, sino una actividad viva, arraigada en la experiencia y abierta a la realidad, un rasgo que puede marcar la diferencia con la inteligencia artificial.

El pensamiento ante la inteligencia artificial

Por su parte, Martorell centró su intervención en cómo la irrupción de la inteligencia artificial obliga a replantear nuestra manera de entender el pensamiento. Explicó que los sistemas actuales funcionan mediante algoritmos entrenados con grandes volúmenes de datos, capaces de generar respuestas sofisticadas en ámbitos que hasta hace poco parecían exclusivamente humanos.

Aunque reconoció los avances espectaculares de la tecnología, advirtió que procesar datos no es equivalente a comprender. Asimismo, señaló el impacto creciente de la IA en el mercado laboral y en la educación, donde ya está transformando procesos de aprendizaje e investigación.

Uno de los interrogantes centrales del debate fue qué lugar ocupa el pensamiento humano en un escenario en el que el coste de la inteligencia humana puede tender a cero. Martorell defendió que, lejos de sustituirnos, la IA puede convertirse en una herramienta para confrontar ideas y mejorar la calidad de nuestro pensamiento, siempre que se utilice con criterio y disciplina personal.

En el diálogo final, moderado por la Dra. Díaz, se abordaron cuestiones como la relación entre conciencia e inteligencia o la posibilidad de que la IA contribuya a dar sentido a la realidad. Las intervenciones del público evidenciaron el interés y la complejidad de un debate que atraviesa la filosofía, la psicología y la tecnología.

Con este segundo seminario, el Instituto Cultura y Pensamiento consolida un espacio de reflexión interdisciplinaria que invita a pensar con rigor, espíritu crítico y responsabilidad, en un momento histórico en el que preguntarse qué es pensar resulta más pertinente que nunca.