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El proyecto Educlima visibiliza la acción climática de la ciudadanía con dos innovadoras calculadoras
La profesora e investigadora principal del proyecto de investigación Educlima, Sílvia Albareda, presentó los principales resultados de la investigación llevada a cabo por las cinco universidades españolas que han participado en este proyecto interdisciplinario, en el que han colaborado docentes de distintas facultades de UIC Barcelona
Educlima concluyó en enero de 2026, tras dos años dedicados a la investigación relacionada con la acción climática, con la presentación de dos herramientas para calcular el cuidado de las personas y del planeta: la calculadora de huella de carbono inversa y la calculadora de impacto social positivo. Ambas herramientas están disponibles en la web de Educlima.
Una fase inicial de la investigación, realizada por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, ha demostrado que “la cobertura mediática prioriza enfoques descontextualizados que dificultan la comprensión del fenómeno del cambio climático y la respuesta de los individuos”. Ante este hecho, los investigadores de Educlima presentaron un proyecto que busca “acercar los mensajes a las personas y visibilizar las acciones ciudadanas”.
Calculadora de Impacto Social Positivo (IS+)
Las calculadoras presentadas miden de manera sencilla el impacto positivo de las acciones ciudadanas. “Hemos encontrado herramientas que miden acciones vinculadas a empresas o indicadores relacionados únicamente con adolescentes, pero no una calculadora que mida la huella social positiva individual”, explicó la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación Mónica Fernández. La calculadora de impacto social positivo IS+ evalúa acciones relacionadas con el cuidado, la cooperación y el compromiso comunitario, con un resultado que mide la contribución potencial al bien común. “Acontecimientos recientes como la crisis de la Covid o la DANA pusieron de manifiesto la importancia de la solidaridad y la implicación individual para la comunidad”, justificó la docente durante la presentación.
Calculadora de Carbono Inversa (-CO₂)
La otra propuesta desarrollada desde Educlima es la calculadora de la huella de carbono inversa. La herramienta no mide el CO₂ que se emite a la atmósfera, sino el que evitamos con nuestras acciones y decisiones cotidianas. El formulario en línea contiene preguntas relacionadas con nuestros hábitos alimentarios, de movilidad, de ocio y turismo o de tecnología, entre otros. El informe final permite estimar, con finalidad educativa, el ahorro individual de emisiones, basado en valores medios.
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Emilio Chuvieco, catedrático de Geografía de la Universidad de Alcalá de Henares y experto en ingeniería geológica y geomática, puso en valor la importancia de la medición de estas acciones. “Nos encontramos ante un escenario de ecopatía y ecoimpotencia; la juventud tiene la sensación de que el problema es tan grande que no se puede hacer nada”, explicó el investigador, quien inauguró la jornada. “Este proyecto marca el camino a seguir para la mitigación y la adaptación climática, y muestra ejemplos positivos que animan a la gente”, destacó.
La investigadora principal del proyecto, Sílvia Albareda, se sumó a este mensaje. “El catastrofismo y la sensación de impotencia no contribuyen a la acción; debemos cambiar el planteamiento. Podemos afirmar que, con este proyecto, hemos diseñado herramientas para hacer visible lo invisible”, concluyó.
El proyecto Educlima también ha elaborado una rúbrica de competencias ecosociales para los distintos niveles educativos como un instrumento útil para el profesorado, en la que han participado las profesoras Maite Fuertes y Sílvia Albareda, y el profesor Frederic Marimón. Asimismo, ha analizado las oportunidades, barreras y motivaciones para la educación climática en el sector educativo y empresarial, con la colaboración de las docentes Mariona Graell, Marcela Vergara, Mariana Fuentes, Jasmina Berbegal, Alba Manresa y Sílvia Albareda.
Las universidades participantes en el proyecto han sido la Universitat Internacional de Catalunya, la Universitat Politècnica de Catalunya, la Universidad de Alcalá, la Universidad de Zaragoza y la Universidad de Sevilla.

