Enrique Rovira-Beleta aborda los retos de la accesibilidad en el Congreso de Movilidad Inclusiva celebrado en Barcelona
El profesor de UIC Barcelona School of Architecture participó como ponente en el primer Congreso de Movilidad Inclusiva en Europa celebrado el 10 y 11 de julio en Barcelona, en el que auguró un aumento de personas con limitaciones físicas que necesiten silla de ruedas en un futuro
Enrique Rovira-Beleta Cuyás es consultor de accesibilidad e imparte la asignatura obligatoria Accesibilidad en UIC Barcelona School of Architecture desde 2005. Como experto en la materia, el doctor arquitecto participó en julio en Barcelona en el primer Congreso de Movilidad Inclusiva en Europa, junto con otros expertos de Suiza, Francia y Ucrania, y en el que aseguró que “la arquitectura del siglo XXI es la de la gente mayor”.
Enrique Rovira-Beleta prevé un futuro próximo, de aquí a diez años, en el que sea cada vez más habitual ver a personas en sillas de ruedas. “La población envejece y habrá más personas con limitaciones físicas severas que necesiten sillas de ruedas. Esa realidad marcará la arquitectura de los próximos años”, argumenta el experto.
En este sentido, cree que todos los arquitectos deberán tener en cuenta las “nuevas medidas” de esta realidad para sus proyectos. “1,20 m de largo por 0,70 m de ancho. Esas son las medidas estándar de una silla de ruedas”, destaca el profesor. “La vía pública, el transporte público, pero también las propiedades privadas, deberían tener el objetivo de adaptarse al contexto del futuro”, enfatiza el arquitecto.
Los retos de la accesibilidad, para el experto, pasan por la formación en todos los niveles; la información de servicio para quien necesite apoyo, como las subvenciones; la implementación de sanciones por saltarse normativas de accesibilidad, y un control de calidad obligatorio en los edificios.
Barcelona, referente mundial en accesibilidad
“Barcelona es referente mundial en implementación de la accesibilidad; en los años 80 nos fijábamos en los países nórdicos, ahora ellos se fijan en nosotros”, apunta Rovira-Beleta, quien valora las acciones municipales que se impulsan desde el consistorio, como el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad. “En cada calle encuentras una rampa en el cruce, las paradas de metro tienen un ascensor con las dimensiones adaptadas, los autobuses tienen rampa de acceso, el tranvía ha ensanchado sus puertas. Ahora nos topamos con que el espacio reservado para sillas de ruedas lo ocupan patinetes, lo cual vuelve a ser una falta de formación a la ciudadanía”, argumenta.
Para Rovira-Beleta, la formación de los jóvenes desde edades tempranas es clave para una sociedad más concienciada: “He visto que, con talleres de una semana, los niños conocen estas realidades, y luego las trasladan a casa. Ya no se dirigen a nosotros como enfermos y entienden que podemos trabajar perfectamente”, defiende.
De “impedidos” a “personas con diversidad funcional”
En esta línea, el doctor arquitecto, que lleva 44 años en silla de ruedas tras un virus que le afectó a la médula durante el servicio militar, recuerda la evolución que ha habido en el trato hacia las personas con discapacidad: “En los 80 éramos impedidos. Luego nos llamaban minusválidos. Yo no soy minusválido, soy arquitecto y profesor universitario. Tengo una discapacidad física, aunque ahora también se habla de diversidad funcional”, apunta.
Enrique Rovira-Beleta fue el responsable de la supresión de barreras arquitectónicas en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Barcelona de 1992 y ha trabajado para el Consejo de Accesibilidad de la Generalitat de Catalunya. “Los Juegos Olímpicos demostraron a todo el mundo que se pudo convertir la Vila Olímpica en la Vila Paralímpica. En estos treinta años se ha avanzado mucho, pero la adaptación de la propiedad privada sigue siendo la gran asignatura pendiente”, reflexiona.
Para Rovira-Beleta, los obstáculos aparecen cuando te alejas de una urbe como Barcelona. “Implementar medidas de urbanismo y movilidad inclusiva es una competencia municipal, y al ser una necesidad de una minoría, las pequeñas ciudades no invierten en ello”, razona. “Ahora, en verano, no puedo ir a un hotel de vacaciones. Los baños no están adaptados, o el acceso es por un tobogán, que no una rampa, con una inclinación inaccesible”, explica.
Enrique Rovira-Beleta imparte clases en UIC Barcelona School of Architecture desde 2005, en la asignatura de Accesibilidad. “Es de las únicas universidades que incluye la accesibilidad como materia obligatoria. Todas las facultades deberían incluir un conocimiento mínimo obligatorio de accesibilidad”, concluye.
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