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Ignacio Comella, estudiante de Derecho: ‘La beca me ha hecho ver que el esfuerzo y la constancia tienen sentido’
Ignacio Comella, estudiante de cuarto curso del grado en Derecho de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC Barcelona), recibió el pasado curso la Beca Excelencia 360° del Banco Santander, un reconocimiento que premia no solo el expediente académico, sino también la implicación universitaria, social y personal de los estudiantes
El pasado 13 de mayo, fue invitado en Madrid por Banco Santander a un encuentro con Ana Botín y otros 76 estudiantes de universidades de España distinguidos con esta beca. Hablamos con él sobre su recorrido académico, el valor del esfuerzo y su experiencia representando a UIC Barcelona.
Ignacio, ¿cómo te enteraste de la beca?
Vi la publicación en mayo o junio del año pasado. Lo cierto es que lo veía muy difícil porque era una beca del ámbito de toda la Universidad y había muchísima competencia: estudiantes de Medicina o de otras facultades… gente muy potente. Pero pensé que no perdería nada intentándolo.
¿Y cómo viviste el momento en que te la concedieron?
Recuerdo que, un par de semanas antes, me dijeron que estaba en la cola y que todavía estaban valorando candidaturas. Yo pensaba: “Seguro que hay gente con un expediente mejor que el mío”. Pero un día, terminados los exámenes, estaba descansando en el jardín de casa cuando recibí la notificación de que me habían concedido la beca. No me lo creía. Entré en casa corriendo y tuve que mirar el correo tres veces para asegurarme de que era realmente para mí.
¿Qué significó para ti?
Fue una alegría inmensa. Ante todo, una despreocupación económica. Mis padres han tenido que hacer un gran esfuerzo para que yo pueda estudiar y, de alguna forma, sentir que también podía ayudarles económicamente me dio mucha tranquilidad. También fue un reconocimiento muy importante. Hay momentos en los que te preguntas si todo el esfuerzo merece la pena, y esta beca me hizo ver que sí, que la constancia y la paciencia tienen frutos.

Ahora estás terminando cuarto de Derecho. ¿Siempre habías querido dedicarte a esto?
No exactamente. Venía de un bachillerato bastante insatisfactorio. No acababa de encontrar mi sitio ni me sentía especialmente motivado con lo que hacía, así que fue una etapa que no disfruté demasiado. Pero cuando llegué a UIC Barcelona tuve un mentor que era notario y me marcó muchísimo. Más allá del ámbito académico, me ayudó mucho a poner orden en mi vida. Me enseñó que la disciplina no es solo exigencia, sino una manera de descubrir lo que realmente te gusta. Gracias a esto empecé a disfrutar del Derecho y del estudio. Ese mismo verano pedí hacer prácticas en una notaría. Aunque solo estaba terminando primero de carrera y todavía sabía poco, aprendí muchísimo y me quedé con ganas de continuar.
¿Y ya tienes claro tu futuro profesional?
Sí. Cuando acabe el grado, quiero preparar oposiciones para el cuerpo de notarios en la Academia de Opositores del Colegio Notarial de Cataluña. Es una profesión que admiro mucho. He realizado prácticas en diferentes entornos vinculados al derecho civil: en una notaría, en el Registro de la Propiedad… Y todo esto me ha confirmado que es el camino que quiero seguir. Al final, las profesiones jurídicas consisten en asesorar, acompañar y estar al servicio de las personas.
La Beca Excelencia 360° no solo valora el expediente académico, sino también la implicación universitaria. En tu caso, ¿cuál ha sido esa participación?
He participado bastante en la vida universitaria. He sido delegado cada año y ha sido un placer. Lo he vivido como una oportunidad de estar al servicio de los demás y también de ser más exigente conmigo mismo. Al final, te toca responder a las necesidades de tus compañeros y eso te hace crecer mucho. También he formado parte del Consejo de Estudiantes, que ha sido una experiencia muy bonita. He podido colaborar con estudiantes de otras facultades y ver que, cuando existe implicación, se consiguen resultados.
El 13 de mayo participaste en Madrid en el encuentro de los 77 estudiantes becados por el Banco Santander. ¿Cómo fue el acto?
Desde el primer momento empezamos a conocernos entre nosotros y a compartir experiencias. Había estudiantes con perfiles muy diferentes, pero me impresionaron mucho las ganas de trabajar y aportar cosas a los demás. Salí muy motivado de ese encuentro. Fue muy enriquecedor porque te permite ver otras realidades y conocer a personas con inquietudes parecidas. Durante la jornada trabajamos en equipos aportando ideas al Banco Santander sobre cómo hacer que su app fuera útil no solo en cuestiones financieras, sino también en aspectos del día a día, de formación, aprendizaje o relación entre personas. Para mí, lo más valioso fue conocer a la gente.
Después de todo ese recorrido, ¿qué representa para ti esta beca?
Representa un reconocimiento muy importante. Estoy muy agradecido a las entidades que becan a estudiantes; en mi caso, me ha ayudado a entender que el esfuerzo tiene sentido y que la constancia acaba dando sus frutos. Pero sobre todo me ha hecho sentir valorado. Y también me ha recordado algo que considero muy importante: que todo lo que recibimos —las oportunidades, la formación, la ayuda de las personas que tenemos al lado— es también una responsabilidad para intentar ponerlo al servicio de los demás.