12/03/2024

Joan Hernández participa en la Segunda Mesa Redonda por la Paz en Tokio

El profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y secretario general de Religiones por la Paz en Europa, Joan Hernández, participó como moderador y mediador en la Segunda Mesa Redonda por la Paz. En el encuentro, que tuvo lugar en la capital japonesa, del 18 al 21 de febrero, estuvieron presentes representantes de diversas religiones, organismos e instituciones religiosas. El tema principal del encuentro fueron los conflictos bélicos actuales y la visión multirreligiosa de la paz

Más de quince países, provenientes de diversos contextos de conflicto y guerra en curso, enviaron a representantes a Tokio, “con el objetivo —como explica el profesor Hernández— de construir confianza, curar divisiones y fomentar el perdón y la reconciliación para sociedades más pacíficas y justas”.

Bajo el paraguas de la situación actual en los conflictos de Oriente Próximo, Haití y Ucrania, entre otros, los participantes de la mesa redonda demostraron su preocupación por el sufrimiento que viven las personas en estos territorios. Se puso especial atención en los sectores más vulnerables, que, como se expone en el manifiesto resultante de las jornadas, publicado por la ONG Religions for Peace Japan, “se ven atrapados en el fuego cruzado y sufren desproporcionadamente una violencia severa, desplazamientos y otras violaciones de los derechos humanos”.

Las organizaciones Religions for Peace International, Religions for Peace Japan y la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas convocaron esta mesa redonda que vela por una paz multirreligiosa. Tomando como base las conclusiones extraídas de la Primera Mesa Redonda por la Paz de Tokio, celebrada en septiembre de 2022, se configuró un diálogo significativo, intercambiando reflexiones y recomendaciones sobre cómo abordar el conflicto en curso y las barreras persistentes a la acción multirreligiosa para la curación y la reconciliación.

En la declaración conjunta, emitida después de finalizar el encuentro, se expuso que la ayuda humanitaria en las zonas de conflicto debe desvincularse de las aspiraciones políticas y centrarse en el restablecimiento de la paz, la seguridad, la justicia y la dignidad humana. Al final de la declaración, los líderes religiosos firman el manifiesto y ofrecen las más sinceras plegarias y solidaridad a quienes sufren la peor parte de las guerras y la violencia en curso.