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La profesora Sílvia Albareda presenta la calculadora de huella social positiva en una jornada celebrada en la Facultad
La calculadora de huella social positiva nace del proyecto de investigación Educlima, en el que participan siete universidades y cuenta con la financiación de la Generalitat de Catalunya
El 3 de julio se presentó en la Facultad de Ciencias de la Educación la calculadora de huella social positiva, uno de los dos grandes ejes del proyecto competitivo Educlima, que lidera la investigadora Sílvia Albareda. La jornada contó con la participación de expertos, profesores de UIC Barcelona y hasta una cincuentena de ciudadanos que participaron en la validación de la calculadora.
La sesión arrancó con una mesa redonda moderada por Sílvia Albareda, en la que participaron el Dr. Josep Argemí, catedrático de Medicina y rector de UIC Barcelona de 2001 a 2010; la Sra. Adela Suñer, consultora de responsabilidad social corporativa y colaboradora en Cáritas Barcelona; la Sra. Roser Bosch, miembro de Justicia y Paz y directora del proyecto Art Descalç per la Terra; y la Sra. Esther Franquet i Barnils, directora del Departamento de Enfermería de la Fundació Puigvert.
En un breve debate sobre el cuidado de las personas, los participantes compartieron experiencias personales y reflexiones con los asistentes. Uno de los momentos más emotivos de la mesa redonda fue la intervención del Dr. Josep Argemí, que relató el caso de su hijo Xavier Argemí, quien padecía distrofia muscular progresiva. “Para nosotros ha sido una gran suerte haberlo tenido; su caso nos hizo olvidarnos de nosotros mismos y pensar solo en él”, afirmó el exrector de UIC Barcelona.
En la misma línea, la directora del Departamento de Enfermería de la Fundación Puigvert, Esther Franquet i Barnils, destacó la importancia de las relaciones humanas entre los profesionales sanitarios y los pacientes. “El cuidado trasciende más allá de la enfermedad; tenemos que atender a las personas en todas sus dimensiones, la emocional y la espiritual”, aclaró la sanitaria.
Una aplicación con fines educativos
Precisamente para poner en valor la dedicación al cuidado de las personas, la calculadora de huella social positiva nace para medir acciones intangibles como la atención prestada a nuestros familiares y amigos o la implicación activa en causas sociales y humanitarias. El instrumento, que se traducirá en una app en el futuro, tiene fines educativos y está pensado para ser usado también eventualmente en empresas.
La calculadora de huella social positiva pregunta al ciudadano su dedicación en cuatro ámbitos: familiar, laboral, de ocio y de compromiso social, siempre vinculado al ámbito relacional y no individual. Los resultados permiten medir la frecuencia, la implicación y el esfuerzo con el que realiza cada una de estas acciones. El objetivo de la calculadora es que la ciudadanía tome conciencia de su nivel de dedicación en el cuidado de las personas.
En la jornada, que ha tenido lugar en la Facultad de Ciencias de la Educación, la calculadora de huella social positiva ha contado además con la validación de los asistentes, en un ejercicio de ciencia ciudadana. Una cincuentena de participantes han rellenado un documento para validar las acciones que se proponen en la calculadora, en el que han valorado la claridad, la coherencia y la relevancia de los temas que trata el formulario. Durante la sesión también se han expuesto los dilemas que ha presentado la elaboración de la calculadora.
Algunas de las preguntas que aborda la calculadora son: ¿Cuido a algún familiar? ¿Dedico tiempo a mis amigos en momentos de dificultad? ¿Actúo para generar un buen clima en mi entorno laboral?, entre otras. “Hemos testeado la calculadora en el aula, y la mayoría de alumnas se dieron cuenta de cuán importante era dedicar tiempo a estar con sus abuelos”, ha compartido Mariona Graell, profesora de UIC Barcelona y miembro del proyecto Educlima.
“La situación de emergencia climática en la que nos encontramos genera catastrofismo y escepticismo. Nosotros proponemos medir de manera positiva nuestras acciones individuales e intangibles de acción climática y de cuidado de las personas, para hacer visible lo invisible”, ha afirmado la investigadora principal del proyecto, Sílvia Albareda. La calculadora está inspirada en conceptos como la economía de los cuidados, la economía del bien común y el ecofeminismo, entre otros. La previsión es complementar la calculadora presentada con la de huella de carbono inversa e integrar ambas en una app.

