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Marta Crispí sobre el retablo de Todos los Santos: “Mi ilusión sería descubrir un documento que nos permita datarlo o saber quién lo encargó”
En el marco de la quinta edición de Experiencias únicas, una iniciativa para descubrir espacios emblemáticos de Sant Cugat, la Dra. Marta Crispí, profesora de la Facultad de Humanidades y especialista en arte medieval, ha realizado una conferencia en el monasterio santcugatense para profundizar en el retablo gótico de Todos los Santos, una pieza singular de la pintura catalana.
La actividad, impulsada por Catalunya Sacra y con todas las plazas agotadas, ha permitido a una treintena de participantes adentrarse en la dimensión artística e histórica de esta obra excepcional de Pere Serra, conservada casi in situ. Hablamos con la investigadora sobre el origen, la iconografía y el valor de un retablo poco habitual que abre nuevas líneas de estudio dentro del patrimonio medieval catalán.
Marta, ¿qué encontramos representado en este retablo?
Es un retablo dedicado a la festividad del 1 de noviembre. Aunque la celebración existía desde hacía siglos, no era habitual encontrar representaciones iconográficas de ella. Aquí se construye una especie de síntesis a partir de modelos anteriores, como los juicios finales. Se representa la jerarquía celestial: en la parte superior, los ángeles; después, profetas y apóstoles; y más abajo, los santos y santas, tanto clérigos como laicos. En el centro está la Virgen rodeada de ángeles músicos, y en la parte inferior aparece el promotor de la obra, probablemente un monje benedictino vinculado al Monasterio de Sant Cugat.
¿Por qué hay tan pocas representaciones de Todos los Santos?
Durante el románico, el gran tema era el Apocalipsis y el Juicio Final, con la representación de condenados y bienaventurados. No se había desarrollado una imagen centrada exclusivamente en los habitantes del cielo. Esto cambia con el auge del retablo como elemento central del altar. A medida que se multiplican los altares dedicados a santos y festividades del calendario litúrgico, aparecen también retablos dedicados a Todos los Santos. Es un fenómeno relativamente tardío dentro de la iconografía medieval.
¿Se sabe quién encargó este retablo?
El único indicio son los escudos heráldicos presentes en la obra, con la figura de un pájaro. Tradicionalmente, se ha relacionado con el abad Jaume de Montcorb, pero hay problemas de cronología, ya que el pintor Pere Serra probablemente ya había muerto durante su abadiado. Otra hipótesis es que el promotor fuera miembro de la familia Corbera, un linaje importante de la época. Sin embargo, aún falta documentación que lo confirme.
¿Podría haber sido una mujer la promotora?
En este caso no. La figura representada a los pies de la Virgen es masculina y viste como un monje. Era habitual que los promotores aparecieran en los retablos pidiendo la intercesión divina. Este gesto se inscribe en la práctica de fundar altares y beneficios para asegurar misas por el alma propia y la de la familia.

¿Esta investigación forma parte de tu línea de trabajo habitual?
Ha surgido a raíz de un encargo de Catalunya Sacra, un proyecto que promueve el patrimonio eclesiástico. Me invitaron a dar una conferencia sobre este retablo y, a partir de ahí, he empezado a investigarlo más a fondo. Mi especialidad es la iconografía mariana y, aunque he trabajado más la escultura, este proyecto me ha permitido abrir nuevas líneas. Mi ilusión es encontrar algún documento que nos permita datar con más precisión el encargo o el pago del retablo e identificar con certeza el nombre del promotor. Pero la investigación documental no siempre es fácil.
¿Quién era Pere Serra?
Es uno de los pintores más importantes de la Barcelona de finales del siglo XIV. Formaba parte de una familia de pintores y tuvo una trayectoria muy larga, entre 1362 y 1408. Es heredero de la corriente del gótico italianizante, introducido por Ferrer Bassa tras su contacto con Italia. Este estilo aporta más naturalidad a las figuras e introduce, de manera todavía incipiente, la representación de la profundidad y la perspectiva.
¿En qué se diferencia este estilo del gótico internacional?
El gótico internacional apuesta por el preciosismo: elegancia, riqueza de materiales, detallismo y una estética cortesana. Es un estilo compartido por las grandes cortes europeas —de París a Praga, pasando por Barcelona o Milán— y se convierte en un lenguaje común a finales del siglo XIV e inicios del XV. Esta corriente acabará dando paso al Renacimiento.
Las entradas para la exposición se agotaron enseguida. ¿Cómo lo valoras?
Puede tener que ver con varios factores: el espacio limitado, el interés por el patrimonio y también el hecho de que el retablo se conserva prácticamente in situ. Es uno de los pocos retablos de Pere Serra que aún pueden verse en un contexto muy cercano al original, dentro del mismo monasterio. Eso le da un valor añadido.
Para terminar, ¿qué importancia tiene este retablo dentro de la cultura catalana?
Es una de las obras destacadas de la pintura gótica catalana, tanto por el autor como por su singularidad iconográfica. Los retablos dedicados a Todos los Santos son poco frecuentes, lo que le otorga un interés especial. Además, también es una pieza clave para entender la historia del Monasterio de Sant Cugat, ya que nos ayuda a situar cronológicamente la construcción de sus capillas y la organización de sus altares. Es, en definitiva, una obra de referencia tanto desde el punto de vista artístico como histórico.