09/10/2026

Nuria Oliver: ‘La pregunta crucial no es qué podemos delegar en la inteligencia artificial, sino qué no queremos delegar’

La doctora en Inteligencia Artificial por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha sido la ponente de la lección inaugural del curso académico 2026-2027 de la UIC, en la que ha reflexionado sobre cómo avanzar hacia una inteligencia artificial socialmente sostenible

La inteligencia artificial está transformando la educación a una velocidad que obliga a replantear cómo enseñamos, cómo aprendemos y hasta qué punto queremos delegar determinadas capacidades humanas en la tecnología.

Hablamos con la Dra. Núria Oliver, directora y fundadora de la red europea de centros de excelencia en inteligencia artificial ELLIS Alicante y doctora en Inteligencia Artificial por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), que ha abordado estos retos en la lección inaugural del curso académico 2026-2027 de la UIC, titulada “Hacia una inteligencia artificial socialmente sostenible”.

La IA está modificando rápidamente la manera en que accedemos al conocimiento. ¿Qué impacto está teniendo ya en la educación superior?

El impacto de la inteligencia artificial en la educación es quizás uno de los más pronunciados, ya que está cuestionando el modelo educativo tradicional basado en la transmisión unidireccional de conocimientos del profesor al alumno. Estamos observando cambios significativos, por ejemplo, una disminución de la asistencia a clase, ya que muchos estudiantes consideran que los chatbots pueden proporcionarles la información que necesitan de una manera más accesible.

Asimismo, en la realización de trabajos y proyectos, la mayoría de las entregas —si no el 100 %— ya incluyen el uso de esta tecnología. Todo ello afecta directamente a la motivación de los estudiantes y a la propia evaluación. Este nuevo panorama nos obliga a replantear el modelo educativo para garantizar que los alumnos continúen motivados y continúen aprendiendo.

Si la IA puede proporcionar respuestas de manera inmediata, ¿qué papel debe tener ahora el o la docente y qué debería seguir pasando en el aula?

El reto es conseguir que la tecnología contribuya a mejorar el aprendizaje sin sustituir aquellos procesos que son fundamentales para desarrollarlo. La educación no puede reducirse a obtener una respuesta correcta de la manera más rápida posible. Tenemos que seguir generando espacios en los que el estudiante pueda hacerse preguntas, contrastar información, argumentar y construir su propio conocimiento.

En este contexto, ¿qué capacidades humanas considera especialmente importante proteger?

Un principio clave debe ser aumentar las capacidades humanas, no sustituirlas. Aunque existan modelos capaces de realizar casi cualquier tarea por nosotros, la pregunta crucial no es qué podemos delegar en la inteligencia artificial, sino qué no queremos delegar para no perder habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la creatividad o la propia comprensión lectora.

No debemos medir solo qué ganamos en eficiencia, sino qué perdemos durante el proceso.

¿Por qué es importante hacer este esfuerzo cuando la tecnología nos permite hacer las cosas de una manera mucho más cómoda y rápida?

Es imposible aprender sin lo que se conoce como “fricción cognitiva”. El proceso de aprendizaje requiere esfuerzo e incomodidad, pero la satisfacción de superar un reto por uno mismo o una misma es insustituible y es lo que impulsa el conocimiento.

Como los seres humanos tendemos a elegir la opción más cómoda, el gran reto ahora es tener la disciplina para afrontar tareas complejas cuyo beneficio se verá a medio y largo plazo. El proceso de aprendizaje es un proceso difícil, pero la satisfacción que tienes cuando consigues algo por ti mismo o ti misma no tiene comparación, y es realmente lo que nos motiva a continuar aprendiendo.

¿Qué debería cambiar, entonces, en la manera en que las universidades evalúan a sus estudiantes en la era de la inteligencia artificial?

La evaluación tendrá que adaptarse a un contexto en el que el acceso a la información y la capacidad de generar textos, imágenes o código ya no son lo que eran. Tenemos que preguntarnos qué queremos evaluar realmente y diseñar experiencias de aprendizaje que permitan comprobar que el estudiante comprende, razona y es capaz de aplicar el conocimiento.

La IA nos obliga, en definitiva, a volver a la pregunta esencial: qué queremos que nuestros estudiantes sepan hacer y qué tipo de personas y profesionales queremos formar.

Finalmente, en su lección inaugural ha hablado de una inteligencia artificial «socialmente sostenible». ¿Qué significa este concepto?

Significa desarrollar una inteligencia artificial cuyo impacto sea positivo para las personas y para la sociedad. No se trata únicamente de preguntarnos qué puede hacer la tecnología o cuánto podemos ganar en eficiencia, sino de pensar también en sus consecuencias y en cómo queremos incorporarla a nuestras vidas.

La tecnología debe estar al servicio de las personas y contribuir a aumentar nuestras capacidades. Este debería ser uno de los principios que guiarán su desarrollo y su incorporación a ámbitos tan importantes como la educación.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)