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UIC Barcelona impulsa el debate sobre inteligencia artificial y propósito en el 11.º Simposio Empresas con Rostro Humano
La Cátedra Dirección por Misiones y Propósito Corporativo de UIC Barcelona ha celebrado el 11.º Simposio Empresas con Rostro Humano en el CaixaForum de Palma de Mallorca, un encuentro que ha reunido a más de un centenar de directivos, académicos y profesionales para reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones y en las personas.
Bajo el lema “Inteligencia artificial con propósito”, el simposio, organizado por la cátedra DMPC de UIC Barcelona, ha abordado cómo esta tecnología está transformando no solo la productividad o la eficiencia empresarial, sino también la identidad, la autenticidad y el sentido del trabajo dentro de las organizaciones.
Entre los ponentes han participado Pep Martorell, exdirector del Barcelona Supercomputing Center y actual partner en InvivoAI; Inés Alegre, profesora del IESE Business School y vicepresidenta de Producto en Shalion; y Andrés Sendagorta, presidente del Grupo Sener. El encuentro ha sido coordinado por Carlos Rey, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales y codirector de la cátedra.
Durante sus intervenciones, los expertos han coincidido en que la inteligencia artificial es una tecnología de enorme potencial, pero que requiere una mirada crítica y un liderazgo responsable. En este sentido, han destacado la importancia de combinar la capacidad analítica de la IA con la intuición, la experiencia y la ética humanas. Eso último “no se automatiza”, han suscrito.
El debate también ha puesto el foco en los cambios que la IA está introduciendo en la organización del trabajo y en la necesidad de orientar su uso hacia la mejora de la calidad de vida y del sentido del trabajo en las empresas. En una entrevista previa publicada con motivo del simposio, Carlos Rey ya subrayaba que la inteligencia artificial solo aporta verdadero valor cuando se integra en un proyecto empresarial con sentido. “La IA con propósito conecta con las tres dimensiones de la persona: lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos”, explicaba, destacando la importancia de utilizar esta tecnología desde una perspectiva humana pero, sobre todo, ética.