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Dos alumnas de UIC Barcelona lideran un equipo para competir en el prestigioso certamen internacional iGEM 2025
Estel Gubianes y Estel Massip, estudiantes del grado en Ciencias Biomédicas de UIC Barcelona, han formado un equipo multidisciplinario para participar en iGEM 2025, la competición de biología sintética más importante del mundo. Hablamos con ellas sobre su proyecto, los retos que afrontan y sus expectativas para la final en París
¿Qué es iGEM y por qué decidisteis participar?
iGEM (International Genetically Engineered Machine) es una competición internacional de biología sintética en la que equipos de estudiantes desarrollan proyectos innovadores. Nos motivó la oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos en la carrera a un proyecto real y desafiante, además del impacto que podría tener en la sociedad.
¿En qué consiste vuestro proyecto?
Nuestro objetivo es desarrollar una solución innovadora para mejorar la calidad de vida de las personas. En concreto, queremos diseñar un biosensor para el diagnóstico temprano de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras y para la que actualmente no existe una prueba diagnóstica sencilla y efectiva.
Basado en la biología sintética, este biosensor podrá detectar biomarcadores específicos de la ELA en muestras biológicas no invasivas. De este modo, el dispositivo permitirá un diagnóstico más temprano, accesible y efectivo, y facilitará el inicio de tratamientos que puedan ralentizar la progresión de la enfermedad. Además, estamos explorando la posibilidad de integrar este biosensor en una plataforma portátil para su uso en entornos clínicos y de investigación, para mejorar así la monitorización de los pacientes y el seguimiento de la enfermedad.
¿Por qué elegisteis esta temática?
Detectamos una necesidad no resuelta en el área de la biomedicina y creemos que nuestra propuesta puede marcar la diferencia. La ELA es una enfermedad devastadora con un diagnóstico tardío en la mayoría de los casos. Pensamos que la biología sintética puede ofrecer soluciones innovadoras para mejorar la detección temprana y el manejo de la enfermedad. Además, nos motiva la posibilidad de desarrollar una herramienta diagnóstica no invasiva que pueda ser utilizada en hospitales y centros de investigación.
La final de iGEM 2025 será en octubre en París. ¿Qué fases tenéis que completar hasta entonces?
Estamos en la fase de diseño y validación del proyecto. Luego, tendremos que desarrollar el prototipo y preparar la presentación para la final. Además, trabajaremos en la divulgación y búsqueda de patrocinadores. Es un proceso exigente y constante a lo largo del tiempo, pero muy motivador, porque cada etapa nos permite aprender y mejorar el proyecto. También estamos en contacto con expertos y profesionales del sector que nos asesoran para optimizar nuestra propuesta.
Por suerte, hemos podido formar un equipo multidisciplinario de 12 miembros que trabajan con mucho esfuerzo para realizar este proyecto con gran potencial, además de contar con el apoyo de la Universidad y el asesoramiento de docentes del Departamento de Ciencias Biomédicas.
Compaginar los estudios con la organización de un proyecto como iGEM no debe ser fácil. ¿Cómo lo hacéis?
Requiere mucha organización y trabajo en equipo. Nos apoyamos mutuamente y establecemos una buena planificación para equilibrar ambas responsabilidades. Dividimos tareas según las habilidades de cada miembro del equipo y establecemos reuniones periódicas para asegurarnos de que todo avanza según lo previsto. Además, contar con el apoyo de profesores y mentores es clave, ya que nos ayudan a resolver dudas y a mejorar la estructura del proyecto sin descuidar nuestros estudios.
¿Qué os gustaría hacer cuando os graduéis?
Nos gustaría seguir investigando en el campo de la biomedicina y contribuir al desarrollo de nuevas tecnologías en salud. También nos interesa la posibilidad de emprender en el ámbito biomédico. La idea de crear nuestra propia startup nos resulta muy atractiva, especialmente después de haber trabajado en este proyecto. Creemos que el sector de la biología sintética tiene mucho potencial y nos encantaría formar parte del cambio que puede suponer en la medicina.
¿Cómo valoráis la experiencia hasta ahora?
Está siendo un reto muy enriquecedor. Nos ha permitido aplicar lo aprendido en clase, trabajar en equipo y conocer a profesionales del sector. También nos ha ayudado a desarrollar habilidades como la gestión del tiempo, la comunicación científica y la capacidad de resolución de problemas. Estamos muy ilusionadas con el camino por delante y con la oportunidad de representar a UIC Barcelona en una competición de esta magnitud. Es una experiencia que sin duda nos marcará personal y profesionalmente.