27/01/2026

Enric Vidal y Margarida Romero reclaman un uso ‘con sentido’ de la tecnología en el aula

En un artículo publicado en The Conversation, el decano de la Facultad de Ciencias de la Educación Enric Vidal y la investigadora Margarida Romero reflexionan, en base a un estudio académico, sobre la gestión de la tecnología en las aulas y sus posibilidades

El estudio se llevó a cabo en dos institutos de secundaria en Catalunya y tomó como muestra a 536 alumnos. “Constatamos cómo la tensión entre innovación y control atraviesa toda la vida escolar. Algunos centros optan por prohibir los móviles; otros, por crear zonas sin pantallas; otros apuestan por una digitalización total; y los hay que deciden recortar la tecnología hasta dejarla casi irreconocible”, afirman los autores del artículo publicado en The Conversation.

Los profesores de UIC Barcelona examinan en su artículo cómo las iniciativas digitales en centros educativos a menudo terminan transformándose en medidas de control que obstaculizan el uso significativo de dispositivos como tabletas y móviles en el aula. Proyectos que empezaron con la promesa de innovar la enseñanza —como ofrecer un dispositivo por alumno— han acabado derivando en restricciones excesivas: cámaras bloqueadas, aplicaciones desactivadas o accesos limitados a internet. 

En su análisis, los expertos de UIC Barcelona explican que muchos centros oscilan entre dos tendencias contrapuestas: un tecnooptimismo inicial que apuesta por la digitalización sin una planificación pedagógica clara y un tecnoescepticismo que responde con prohibiciones o limitaciones restrictivas.

Herramientas que transforman

Los autores proponen regular el uso de las herramientas digitales desde el propio centro educativo y acompañar al profesorado en su capacidad para diseñar actividades donde la tecnología aporte un valor añadido. “Mutilar una tableta —bloquear funciones básicas— la reduce a un libro caro, mientras que prohibir el móvil elimina cualquier posibilidad educativa”, señalan Romero y Vidal. “En cambio, usar la tecnología con sentido implica integrarla en actividades que aporten valor: por ejemplo, usar la cámara para documentar un experimento o el móvil para recoger y analizar datos en una salida”, aclaran.

Para Romero y Vidal, la clave está en desarrollar capacidades docentes y directivas que permitan establecer políticas de uso de la tecnología centradas en el desarrollo competencial: pensamiento computacional, comprensión y análisis de datos, alfabetización informáticacapacidad de programar.

Con el compromiso de dar respuesta a estas cuestiones, UIC Barcelona acogió en noviembre del 2025 el congreso internacional ISCAR, un encuentro académico con más de sesenta profesionales que sirvió para reflexionar sobre los retos educativos actuales, entre los que se encuentran el uso de las tecnologías en el aula y la formación del profesorado en inteligencia artificial, entre otros.

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