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Foros 2026 explora la colaboración como motor de la práctica arquitectónica contemporánea
¿Cómo se construyen hoy los proyectos de arquitectura en contextos complejos y cambiantes? ¿Qué papel juega la colaboración en el proceso de diseño? ¿Es posible alinear múltiples visiones sin perder coherencia? Estos han sido algunos de los temas que se han puesto encima de la mesa en la tercera sesión del ciclo Foros 2026 de UIC Barcelona School of Architecture, centrada en los métodos colaborativos en arquitectura.
La jornada ha contado con la participación de José Zabala (Alumni 2004), miembro del estudio de arquitectura Addenda Architects, y Jordi Ayala (Alumni 2009), cofundador de Arquitectura-G, quienes han compartido sus experiencias profesionales y han reflexionado sobre cómo la colaboración, en sus múltiples formatos, atraviesa todo el proceso arquitectónico, desde la concepción hasta la ejecución.
Colaborar para construir oportunidades
En primer lugar, José Zabala ha presentado diversos proyectos de su trayectoria, destacando cómo la colaboración ha sido clave tanto en momentos de oportunidad como de crisis. Uno de los ejemplos expuestos ha sido un proyecto de vivienda y espacio público en Barcelona, surgido tras un accidente urbano hace 20 años que permitió repensar el barrio e introducir nuevas dinámicas sociales.
Zabala ha explicado cómo, desde el inicio de su carrera, la colaboración con otros estudios fue fundamental para acceder a concursos y desarrollar propuestas más complejas. Esta lógica se ha mantenido a lo largo de su trayectoria, incluyendo proyectos internacionales como el concurso para el Museo de la Fundación Bauhaus en Dessau, en el que participaron más de 800 equipos, y donde su propuesta se desarrolló en colaboración con distintos agentes para dar respuesta a un encargo de gran escala y complejidad.
“El proyecto arquitectónico no es solo una respuesta formal, sino también una forma de activar contextos urbanos, sociales y culturales”, ha señalado Zabala, destacando también la importancia de adaptarse a condicionantes económicos, técnicos y políticos.
Además, ha compartido su experiencia en el ámbito editorial durante la crisis de 2008, subrayando cómo la arquitectura puede expandirse hacia otros formatos de producción cultural, también basados en dinámicas colaborativas.
El proyecto como conversación
Por su parte, Jordi Ayala ha centrado su intervención en el proceso de trabajo de Arquitectura-G, poniendo el foco en la colaboración como herramienta tanto interna como externa del estudio. Según ha explicado, la mayoría de sus proyectos no comienzan con un dibujo, sino con una conversación.
“Diseñar no consiste en tener razón, sino en construir un proceso donde las decisiones puedan aparecer”, ha afirmado Ayala.
A través de distintos proyectos, desde vivienda colectiva hasta proyectos internacionales y colaboraciones con marcas, ha mostrado cómo el trabajo en equipo se articula mediante maquetas, pruebas y discusiones constantes. Este proceso, lejos de ser lineal, se construye a partir de decisiones sucesivas, ajustes y, en ocasiones, desacuerdos.
Ayala ha destacado que colaborar no significa necesariamente estar de acuerdo, sino ser capaz de construir acuerdos. En este sentido, ha señalado que trabajar con otros arquitectos, clientes o especialistas obliga a argumentar cada decisión, lo que contribuye a hacer los proyectos más precisos.
Asimismo, ha explicado cómo la naturaleza de la colaboración evoluciona según el contexto: desde el aprendizaje en fases iniciales hasta la asunción de mayor responsabilidad y autonomía en proyectos de gran escala.
Coordinar, negociar, aprender
Para concluir la jornada, se ha celebrado un debate que ha abordado cuestiones clave como la gestión de tensiones dentro de los equipos, la toma de decisiones en procesos complejos o el papel de los concursos como herramienta de acceso a proyectos.
Ambos ponentes han coincidido en que la colaboración implica gestionar relaciones, alinear intereses diversos y asumir que el control total del proyecto es, en muchos casos, imposible. En este sentido, han subrayado la importancia de la comunicación, la claridad en los objetivos y la capacidad de adaptación.
También se ha reflexionado sobre los riesgos asociados a los concursos de arquitectura, especialmente para estudios jóvenes, destacando la necesidad de evaluar cuidadosamente los recursos invertidos y de buscar estrategias de colaboración que permitan afrontar proyectos de mayor escala.
La sesión ha puesto de manifiesto que la arquitectura contemporánea es, en gran medida, un ejercicio colectivo, donde el valor no reside únicamente en la autoría individual, sino en la capacidad de trabajar con otros.
El arquitecto Borja Ferrater, codirector del ciclo Foros 2026, ha cerrado la sesión destacando la relevancia del tema abordado: “La colaboración no es una opción, es una condición inherente a la arquitectura actual. Aprender a trabajar con otros es, probablemente, una de las competencias más importantes que podéis desarrollar como futuros arquitectos”.
Próximas sesiones
29 de abril: “Arquitectura local”
- BxD Arquitectura: Francesc Buixeda (Alumni 2006)
- Àgora Arquitectura: Joan Casals (Alumni 2005) y José Luis Cisneros (Alumni 2005)
La sesión explora la consolidación de estudios dentro del contexto español mediante concursos públicos, vivienda colectiva y práctica arquitectónica arraigada en el territorio.