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La Escuela de Doctorado da la bienvenida a la nueva promoción de doctorandos del curso 2025-2026 en una jornada que refuerza el sentimiento de comunidad investigadora
El acto, celebrado el 4 de diciembre en el Campus Barcelona, reunió a doctorandos, directores y representantes académicos de los cuatro programas de doctorado de UIC Barcelona, y ofreció una inmersión completa en la cultura investigadora de la Universidad
La Escuela de Doctorado de UIC Barcelona celebró el pasado 4 de diciembre el acto oficial de bienvenida a los 83 nuevos doctorandos y doctorandas del curso 2025-2026, un encuentro pensado para acompañar a los estudiantes en sus primeros pasos dentro del mundo de la investigación universitaria. La sesión enlazó a las nuevas incorporaciones con sus directores y directoras de tesis, así como con representantes de las distintas Comisiones Académicas de Doctorado.
La directora de la Escuela de Doctorado, la Dra. Núria Casals, abrió la jornada con un mensaje lleno de agradecimiento y motivación: “Haber elegido hacer el doctorado en UIC Barcelona hace crecer nuestra comunidad investigadora. Una vez os graduéis, vayáis donde vayáis, seréis doctores y doctoras UIC Barcelona”. Sus palabras marcaron el inicio de una sesión que quiso transmitir, desde el primer momento, la fuerza y el valor de la investigación compartida.
La Escuela de Doctorado presentó la dinámica académica de los estudios de doctorado, las herramientas de gestión y la oferta de actividades formativas que acompañarán al alumnado a lo largo de su itinerario. También intervino el profesor de Humanidades Xavier Escribano, quien ofreció una reflexión inspiradora sobre los tres ideales que, según él, deben guiar a cualquier investigador o investigadora: “Hay que imaginar el doctorado como una navegación. No existe un único destino: cada uno escoge el suyo. Y para orientarnos, podemos mirar tres estrellas: la verdad, la libertad y la persona”. Escribano cerró su intervención destacando el compromiso social y el rigor de la investigación, y felicitó al alumnado por su decisión de adentrarse en este camino: “Todos estamos en el fango, pero algunos miramos las estrellas”, citó, recuperando a Oscar Wilde.
Uno de los momentos más emotivos del acto fue la presentación de Miguel Ángel Gallo, doctorando de Humanidades de 92 años, que compartió su historia con una vitalidad que impactó a los asistentes: “Ya soy doctor, pero empecé a pintar y me matriculé en Bellas Artes. Al terminar, un profesor me animó a hacer el doctorado porque me entusiasma la pintura: ahora quiero investigar la emoción de maravillarse ante una obra”.
Después de una pausa para el café, que permitió un primer espacio de encuentro informal, los asistentes se distribuyeron en sesiones específicas por programa de doctorado, en las que pudieron conocer de cerca a los representantes de sus Comisiones y resolver las primeras dudas.
La doctoranda en Fisioterapia Júlia Nageb destacó la calidez con la que les recibieron: “Más allá de la información práctica, transmitieron una idea muy clara: aquí se construye una comunidad. Salí con una combinación preciosa de ilusión y tranquilidad”.
El acto sirvió para poner de relieve la esencia del doctorado como un proyecto colectivo, abierto, exigente y con vocación de futuro. Con esta sesión, la Escuela de Doctorado da el pistoletazo de salida a un curso que promete nuevas investigaciones, colaboraciones y aportaciones científicas de una promoción diversa y profundamente motivada.
La Escuela de Doctorado ofrece cuatro programas de doctorado: en Arquitectura, Economía y Derecho, Ciencias de la Salud y Comunicación, Educación y Humanidades.