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La Facultad de Derecho gradúa una nueva promoción comprometida con la excelencia, el servicio a las personas y la búsqueda de la verdad
El padrino de la promoción, Cristóbal Martell, reivindica el derecho como “la mayor conquista en términos de civilización” y anima a los graduados a “no dejar nunca de estudiar, estudiar y estudiar”
La Facultad de Derecho de UIC Barcelona celebró el viernes 12 de junio el acto académico de graduación de los estudiantes del grado en Derecho y del máster universitario en Abogacía y Procura. La ceremonia estuvo presidida por el decano de la Facultad, el Dr. Rafael Oliver, acompañado de las vicedecanas Dra. Montserrat Gas y Dra. Maria Mut, y contó con la participación del padrino de la promoción, el reconocido abogado penalista Cristóbal Martell.
Durante la bienvenida, el decano felicitó a los graduados y a sus familias por el esfuerzo realizado a lo largo de esta etapa académica. A continuación, la vicedecana Montserrat Gas presentó al padrino de la promoción, de quien destacó su trayectoria como “uno de los abogados más reconocidos de la abogacía penal de nuestro país” y socio director de Martell Abogados, uno de los despachos de referencia en este ámbito.

En el mismo acto, la vicedecana Maria Mut hizo lectura y reconocimiento de los estudiantes que habían completado programas internacionales, reafirmando la apuesta de la Facultad por la internacionalización como una de sus líneas estratégicas.
El derecho como servicio y responsabilidad
En su lección magistral, Cristóbal Martell se dirigió a los nuevos graduados con un mensaje centrado en el valor del trabajo, la responsabilidad y el compromiso social inherentes al ejercicio del derecho. “No hay honor más grande para un abogado apasionado de su profesión que dirigirse a jóvenes juristas que han culminado con éxito sus estudios”, afirmó.
Martell recordó a los estudiantes que la graduación no representa el final del esfuerzo, sino el inicio de una etapa que exige una formación continuada: “El esfuerzo continúa, pero os lo digo desde el convencimiento de quien ha tenido el privilegio de dedicar toda una vida al derecho: el esfuerzo vale la pena”.

El padrino reivindicó el papel del derecho como instrumento esencial para la convivencia y la justicia. “El derecho es la mayor conquista en términos de civilización, porque permite que la sociedad organice su convivencia en paz y con justicia”, aseguró. Al mismo tiempo, subrayó la dimensión de servicio que caracteriza a todas las profesiones jurídicas: “Trabajar para los demás, defender sus intereses y ayudarles en los momentos más difíciles de su vida es apasionante, pero sobre todo es un ejercicio de responsabilidad”.
Martell también quiso reconocer la labor formativa de la Universidad y destacó el equilibrio entre teoría y práctica que caracteriza a los estudios de Derecho en UIC Barcelona. En este sentido, insistió en la necesidad de seguir estudiando a lo largo de toda la carrera profesional: “No hay un buen jurista que no tenga las grandes construcciones dogmáticas en su cabeza. No dejéis nunca de estudiar, estudiar y estudiar”.
Finalmente, animó a los futuros profesionales del derecho a ejercer su labor con honestidad, respeto y espíritu de servicio ante un contexto social a menudo marcado por la confrontación. Citando al jurista romano Ulpiano, concluyó su intervención recordando los principios que deben guiar toda vida profesional: “Vivir honestamente, no dañar a nadie y dar a cada uno lo que le corresponde”.
El final de una etapa y el inicio de otra
Tras la entrega de diplomas a los graduados del grado en Derecho y del máster universitario en Abogacía y Procura, varios representantes de los estudiantes tomaron la palabra para compartir el balance de los años vividos en la Universidad.

En representación de los estudiantes del grado en Derecho, Mariona Busquets e Ignacio Comella agradecieron el acompañamiento recibido durante estos años y destacaron la huella que los profesores han dejado en su formación: “Gracias por encendernos la pasión por la verdad”. Los estudiantes recordaron también el lema de la Universidad, “La verdad os hará libres”, que, según afirmaron, ha sido “una brújula constante” durante su etapa universitaria.
Con un tono más distendido, evocaron algunos de los momentos más recordados del grado, desde los retos académicos de Mercantil II hasta los seminarios de Derecho Penal o los ejercicios de Derecho Tributario. También compartieron una reflexión inspirada en las palabras recientes del Santo Padre, animando a sus compañeros a ser “referentes” más que “influencers”, y a recordar siempre que el valor de cada persona no depende de sus éxitos, sino de su singularidad.

Por su parte, Xavier Casajuana, en representación de los estudiantes del doble grado en ADE y Derecho, recordó la intensa convivencia que ha caracterizado estos años: “Hemos pasado más horas juntos que con nuestras familias, y esto nos ha unido de una manera muy especial”. También destacó el apoyo mutuo que les ha permitido superar las dificultades académicas y personales, así como los vínculos de amistad construidos a lo largo del camino.
En representación de los estudiantes del máster, Belén Aporta rememoró con humor las primeras clases prácticas y la evolución del grupo a lo largo del curso. “Quizás no somos un grupo en el sentido clásico, pero siempre seremos compañeros de clase y, quién sabe, puede que también compañeros de profesión”, afirmó.
El acto concluyó con la interpretación del tradicional Gaudeamus Igitur y con la incorporación de los nuevos graduados a la comunidad Alumni UIC Barcelona, una red que los seguirá acompañando en su trayectoria personal y profesional.

