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La profesora de UIC Barcelona Paola Lagos Labbé analiza el género documental a las puertas de los Óscar 2025
Con más de veinte años de experiencia como docente, Paola Lagos Labbé aterriza en UIC Barcelona como experta en cine documental y nueva profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en la que impartirá asignaturas relacionadas con el lenguaje audiovisual, el formato documental y cultura audiovisual en los grados en Periodismo y Comunicación Audiovisual
A menos de un mes de la celebración de la gala de los Óscar en Los Ángeles, y en el marco del Día Mundial del Cine el pasado 8 de febrero, Paola Lagos Labbé reflexiona sobre el género del documental, en un año donde dos de las cinco películas nominadas tratan sobre conflictos bélicos presentes, dos sobre casos de abusos y una enmarcada en la guerra fría. “El documental siempre ha sido un espacio más reivindicativo que otras categorías, está en su propia esencia dada su relación inherente con la realidad y permite dar cabida a discursos que son mucho más críticos”, afirma Paola Lagos.
Uno de los documentales nominados a mejor largometraje es No Other Land, que narra en primera persona la ocupación israelí en una aldea de Cisjordania desde el punto de vista de un joven palestino. “Que en unos premios tan hegemónicos y mainstream como los Óscar haya una película así es un gesto político muy relevante”, explica la docente.
“El documental está comprometido con desmontar las estructuras de poder, y el escenario de los Óscar se ha sabido utilizar inteligentemente para eso. Pienso en el discurso del director Michael Moore cuando recibió su Óscar por Bowling for Columbine, cuando le tuvieron que cortar el micrófono porque empezó a hablar en contra de la guerra de Irak señalando al expresidente George Bush”, explica Lagos Labbé.
A esta vocación crítica del género documental, intrínseca en su naturaleza de denuncia, la profesora suma otro aspecto que tienen en común tres de las nominadas de este año: la subjetividad. “No Other Land, Black Box Diaries y Sugarcane están realizadas desde el lugar de unas primeras personas que han sido afectadas directamente por aquellas realidades que retratan”, explica. “Este gesto que hasta hace poco había ocupado un espacio más alternativo e independiente, se instala ahora decididamente en el cine industrial”, añade.
La profesora va más allá y habla del giro afectivo de estas películas. “En la japonesa Black Box Diaries, la protagonista ve afectada su intimidad por un caso de abuso y su lucha logra incidir en transformaciones del sistema de justicia del país. Vemos cómo el rol de la primera persona no se queda en una dimensión narcisista, sino que trasciende y alcanza problemáticas universales, en una suerte de diálogo entre el yo y los otros; en un péndulo entre lo íntimo, lo histórico y lo político”, explica. “Lo mismo pasa en No Other Land, dónde el protagonista toma el rol de la cámara como punta de lanza para denunciar y mostrar las vulneraciones a las cuales se encuentra sometido su pueblo”. Según la experta, esta subjetividad encarnada pone a los espectadores en una perspectiva “totalmente distinta ante la experiencia cinematográfica”.
“Temáticas como la denuncia política, medioambiental, la igualdad de género, los conflictos armados o la revisitación histórica han estado siempre presentes en la forma documental”, apunta la experta, que se muestra optimista ante el futuro del género. “El documental tiene mucho que decir, precisamente en el contexto de urgencia como en el que nos encontramos; le auguro una vida larga y saludable”.
A pesar de todo, el cine documental no está exento del impacto de las nuevas tecnologías y la aparición de la inteligencia artificial. “El trabajo de semanas de un montajista que ordena, minuta y organiza el material de dos años de rodaje, ahora lo puede hacer un programa en unos minutos. Me preocupa la precarización de los oficios asociados al documental, que, en general, no gozan de por sí de grandes recursos”, concluye la experta. Sin embargo, para Paola Lagos, la mirada y la complejidad de la condición humana es “insustituible”.
Como docente en la Universidad, Paola Lagos asegura que “desde UIC Barcelona se intenta aportar una visión comprensiva y crítica que logre reflexionar sobre los problemas de la realidad contemporánea, y el documental es una potente herramienta creativa y ética para transformarla”.