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Las profesoras Maria Fitó y Núria Roca analizan los límites éticos del true crime en la prensa española
La Facultad de Ciencias de la Comunicación ha publicado un nuevo estudio conjunto sobre el género del true crime de la mano de la Dra. Maria Fitó y la Dra. Núria Roca, tras analizar deontológicamente el impacto de los casos de la Guardia Urbana y Nemo en la prensa española
El true crime se ha convertido en uno de los géneros más populares en plataformas, series, documentales y pódcasts. Sucesos que ocurrieron hace años vuelven a estar presentes en los medios con producciones que mezclan información y entretenimiento. Pero este fenómeno también ha abierto un debate: ¿hasta qué punto se informa pensando en el interés público y cuándo se cruza la línea del sensacionalismo?
Las profesoras e investigadoras Maria Fitó y Núria Roca han estudiado esta cuestión en el artículo “Tratamiento ético-periodístico del true crime en la prensa española: los casos Guardia Urbana y Nemo”. La investigación analiza cómo la prensa española trató dos casos que tuvieron un gran impacto mediático y que, años más tarde, volvieron a la actualidad con producciones de true crime.
El caso de la Guardia Urbana (2017) ha generado episodios de pódcast, el documental Las cintas de Rosa Peral y la serie de ficción El cuerpo en llamas, ambas producciones disponibles en Netflix. En el caso Nemo (o caso Gabriel), la madre del menor logró frenar la producción de un documental de true crime.
Las autoras del artículo destacan que estas producciones suelen reactivar casos que ya habían desaparecido de la agenda mediática y vuelven a exponer tanto a las víctimas como a sus familias. También plantean una controversia legal sobre qué derechos fundamentales deben prevalecer: la protección del honor, la intimidad y la imagen de la víctima, o el derecho a la información de los ciudadanos.
Menos rigurosidad en la protección de menores
Uno de los aspectos más importantes de la investigación es que el tratamiento mediático no fue igual en ambos casos: el estudio concluye que los medios fueron menos rigurosos en el caso Nemo, a pesar de tratarse del crimen de un menor. El porcentaje de incumplimientos éticos fue más del doble: un 15,1 %, frente al 6,5 % registrado en el caso de la Guardia Urbana. Las investigadoras destacan dos cuestiones que no se respetaron en la cobertura del caso Gabriel Cruz: la protección de la intimidad del menor y evitar identificar a la víctima con su nombre.
En concreto, el estudio señala que el respeto a la intimidad de los menores se incumplió en el 100 % de las piezas analizadas sobre el caso Nemo. Además, en un 97,3 % de las noticias se identificaba directamente a la víctima, mediante su nombre completo o utilizando el apodo con el que el caso se difundió en los medios.
Sensacionalismo y clickbait
Otro de los puntos que analiza el estudio es la cobertura sensacionalista en la prensa. Según el artículo, muchos medios utilizan estrategias propias del clickbait para captar la atención del lector, priorizando el impacto emocional por encima del valor informativo. En el caso de la Guardia Urbana, más del 63 % de las piezas analizadas utilizaban titulares clickbait. Las investigadoras observaron que muchas noticias iban más allá de los hechos del crimen y se centraban en detalles personales o aspectos de la vida privada de las personas implicadas.
Para realizar la investigación, Maria Fitó y Núria Roca analizaron 140 piezas informativas publicadas en los periódicos generalistas más leídos en España: El País, El Mundo, La Vanguardia, ABC, La Razón, El Periódico y La Voz de Galicia. El análisis se hizo a partir de 13 variables relacionadas con el ejercicio propio de la profesión del periodismo y mencionadas en el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y del Código Europeo Deontológico del Periodismo.
Las investigadoras destacan que el auge del true crime hace necesario reforzar los límites éticos en la cobertura mediática de noticias, sobre todo en casos donde las víctimas son menores de edad. El estudio insiste en la responsabilidad social de los periodistas y en la necesidad de encontrar un equilibrio entre informar y respetar la privacidad. “Los periodistas no solo deben enfocarse en atraer lectores a través de estrategias llamativas, sino también considerar la relevancia, la precisión y el impacto social de la información que difunden”, concluyen las autoras.