Xavier Escribano: ‘Bob Dylan es mucho más que el Nobel’

15/12/16
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Sonaban algunas canciones de Bob Dylan mientras Xavier Escribano, profesor de la Facultad de Humanidades, trazaba el perfil de Robert Allen Zimmerman, el verdadero nombre de Dylan, compositor y cantante estadounidense, que comenzó a escribir canciones y a componerlas en 1962. Más de cincuenta años evidencian la influencia de este personaje, recientemente galardonado con el premio Nobel de Literatura.

La agrupación de estudiantes Paideia invitó a Escribano, que se define como un entusiasta del cantautor, a mostrar a los alumnos y profesores asistentes que  Bob Dylan es un “autor de cabecera al que vuelves y vuelves hasta que te mueres”, afirmó. De hecho, el cantante está en una gira universal interminable. Su obra se compone de más de cuarenta discos, en los que el 90 % de las canciones son suyas. De estos cuarenta, tres tienen el doble disco de platino, lo que significa que se han hecho más de 20 millones de copias, y más de diez, el disco de platino: 10 millones de copias. Estas cifras evidencian que realmente “estamos ante un cantautor  que ha influido en muchas personas de muchas generaciones del mundo entero”.

Escribano explicó su origen judío, “conoce y asimila la Sagrada Escritura”, que se refleja en las letras de algunas de sus canciones. Sus contemporáneos aseguran que en los inicios era como una esponja, capaz de interiorizar las canciones que oía. “No compró nunca ningún disco”, dijo. En los años 60 conecta con la música folk porque sus letras estaban llenas de historias, de destino fatal; era la música de los pobres y los desamparados. El rock siempre le pareció que tenía unas letras superficiales.

Dylan presenta la cultura popular con contenidos de alta literatura; sus letras son auténticos poemas con referencias e imágenes que provienen de Dante, Homero, Petrarca, Baudelaire, etc.

El profesor Escribano invitó a profesores y alumnos a escuchar dos canciones, de las que facilitó la letra original en inglés y su traducción al catalán. La primera fue “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”, del disco Freewheelin’ Bob Dylan, de 1963 y “Forever Young”, del disco Planet Waves, de 1974. Después de comentarlas aseguró que “darle el Nobel a Dylan es contingente, está en las listas desde 1996. Sus letras son himnos para generaciones. Después de él es difícil escribir poesía”.